He vuelto.

jueves, diciembre 31, 2009

a 31-12

navidad. año nuevo.
año nuevo. navidad.
navidad. año nuevo.
año nuevo. navidad.

como diría Vicky:
¡lo único que importa es follar!

feliz dos mil diez,
y feliz sexo.

jueves, diciembre 17, 2009

Haikú no dedicado

Con este frío
no puedo dedicarle
un haikú a Cris.

lunes, diciembre 14, 2009

Intestinos

Es como si las tripas empezaran a retorcerse, a girar dentro de la barriga, antes de la columna, y quisieran salir en dirección opuesta a la que imaginas. Con vida propia, retorciéndose de dolor, y con ellas yo, y con ellas los colores, que cambian a color tripa retorcida, dibujándose en bocas que hablan.
-No puedes escribir. No puedes crear.
Y se repite. Se repite. Y respiran, lo oigo, su cadencia es mi cadencia, en el delirio, y el el frío, que arde en contraste con el gusano que ahora son mis intestinos que empiezan a salir a través de mi ombligo. Intento retenerlos dentro, no puedo. Quisiera tener un machete para cortarlo y que la cabeza del gusano cayera, sus afilados dientes en su boca circular me acojonan, y sus ojos rojos, vacíos, sin vida, me observan. Mis manos lo envuelven, intento estrangularlo, pero continúa saliendo llenándolo todo de sangre. A borbotones.
-Eso es lo único que puede salir de ti. Mierda y gusanos.
-Que te jodan -contesto.
El gusano sale, y me envuelve. Me asfixia él a mí, está en mi cuello, en mi cara, me cubre los ojos y su textura gelatinosa, como a baba de caracol me envuelve. Es asqueroso. Quiero vomitar, pero no puedo. Me mareo, bordeo la pérdida de consciencia.

Me despeja el violento golpe del gusano contra mi boca y mis dientes, reventándolos; reventando la mandíbula. Baja a toda velocidad por mi garganta, siento que me desgarra el esófago, destroza el estómago, y mis entrañas se esparcen por toda la habitación. Lo único que queda de mí es medio cráneo, que sobrevive lo suficiente como para ver mis vísceras por todas partes, sangre, y un enorme gusano reptando hacia algo que se parece a mi corazón, con la boca abierta. Está hambriento.

"La verdad, no envidio a Mónica Lewinsky." Vaya mierda de último pensamiento.

sábado, diciembre 05, 2009

Viste de rosa

teléfono móvil, bolígrafo, metrónomo,

cree que hoy voy a romper algo.

un tumor cerebral autónomo.

ya no oigo correr a ningún galgo.

un colchón -sábanas- de cartón,

ronco como carne del montón,

globo ocular zoófilo,

ayer se codeó con germanófilos,

hoy persigue artrópodos,

tetrápodos,

y cualquier cosa que recuerde a femenino,

a arsénico aventino,

y tiene cara de vicio,

su pelo y su culo me sacan de quicio.

viste de rosa.

y soy tan idiota, qué cosa,

se pierde calle abajo.


hoy me emborracharé a destajo.

lunes, noviembre 02, 2009

martes, octubre 20, 2009

el teléfono

el teléfono,

el puto teléfono,

siempre es el puto teléfono

quien da por culo:

¡estoy escribiendo!

"no me interesa su oferta"

o

"se ha equivocado"

o

"que sí, cariño, que te

quiero mucho

pero ahora estoy ocupado"

o

"no está" - "no ha llegado"

me toca releer

lo que he escrito.

he perdido el hilo.

¿Por qué no me llama nadie

y me dice por dónde

continuar?


Mierda.

miércoles, octubre 07, 2009

evidencia

No puedo más que
rendirme
a la evidencia.
soy
humano
meo
cago
como
bebo
y para colmo
me dejo engañar
con facilidad
p a s m o s a

jueves, octubre 01, 2009

Otro haikú

perdí palabras

que siempre he usado

en cuanto te vi.

sábado, septiembre 26, 2009

Folk

Unas manos hablan
de la historia de España.

Ahora dicen del
padre
de Julio Iglesias.

La historia
es
historia.

El arte
no es esto
(que no nos engañen).

Julio Iglesias
es más
arte
que esto.

viernes, septiembre 25, 2009

como tú

Mirarte y sonreír,
cerrar los ojos y sentir
con la yema de los dedos tu piel,
rozarla casi sin querer,
rebuscar en tus mejillas,
en tus labios el calor, la humedad.
mordisquear el lóbulo y notar
el pendiente
entre los dientes,
morder
hasta que el placer
se asemeje al dolor
y bajar por tu cuello el calor
con la punta de la lengua,
bajar a cámara lenta
buscando tus pezones,
irresistibles dones,
que se resisten erizados
a no acabar olvidados.
suben, se estiran.
se retuercen. gritan.

no quieren parar.
no quieren olvidar.
quieren sentir,
seguir,
gemir,
vivir,
morir.

¡morir!

como tú.

jueves, septiembre 24, 2009

faldas

Preservativos de tela
hacia el techo.

Parecen vestidos.

Son mujeres.

Una dentro de otra.

Sobre la falda otra falda.

¿Por qué me resulta
tan familiar?

martes, septiembre 22, 2009

desfile de Garands

Unos niños desfilan con sus Garand.

como adultos.

adoctrinados.

en fila.

¿Dónde están los niños?

¿Arte contemporáneo?

pantallas
voces
grabaciones
peleas mudas.

un tío sentado
entre coches
espera.

yo también.

quiero ver
arte contemporáneo

¿DÓNDE ESTÁ?

lo han
robado

martes, septiembre 15, 2009

Avispas

¿por qué

las avispas

son más

interesantes

que las personas?


porque pican.

no

decepcionan.

lunes, septiembre 14, 2009

En la EOI

Las mujeres sonríen,

ríen,

se cuentan chismes.

parlotean,

alaban a sus

hijos

critican a sus

maridos.

ponen a parir

a la que no está,

a la que buscó otro plan.

lucen sus mejores galas

de club social.

su maquillaje es excesivo:

quieren ocultar lo inocultable

superan los cuarenta.

Son buenas amigas,

las mejores

y lo saben.

y presumen de ello.

y son el centro de atención.


El problema es que

no son las únicas en la cola

de la escuela oficial de idiomas.

y que

hay gente que quiere aprender

porque lo necesita,

inglés y francés.

¡son muchas las horas muertas!

no para tener tema de conversación.

martes, septiembre 08, 2009

cercanías

caras diferentes, caras iguales,

encerradas en sus pensamientos, tras sus

auriculares

en un mundo inexistente, en sus recuerdos,

en la música artificial.

caras tristes.

nadie habla en el tren.

todos van camino de sus trabajos, de sus estudios,

de sus suicidios retardados.


nadie me aguanta la mirada.

los hay que duermen: al menos aprovechan el tiempo

en algo útil

y no se hacen pasar por miembros

de una sociedad que no duda en sacrificarlos

en utilizarlos

y luego tirar de la cadena.


tengo ante mí una chica joven,

unos dieciocho años. es guapa.

está estudiando

algo de informática (leo URL, GPL, HTTP

y otras cosas que me provocan

náuseas)

le deseo suerte cuando me bajo

me sonríe.

se sorprende.

-Gracias.


veo marcharse la máquina.

a nadie le importa mi reflexión.

a nadie le importa su vida.

si reventara se convertirían

en un número: saldrían en la tele.


al menos me quedo con su

sonrisa.

no ha sido inútil del todo. menos mal.

domingo, agosto 30, 2009

Tres haikus

El calor cae

cercano al otoño:

hora de volver.
_________________

Tengo arena

dentro de un bolsillo,

es mi souvenir.
_________________

El olor del mar

(agua, playa, salitre)

te ha perfumado.

jueves, agosto 06, 2009

el cuadro del payaso

Son las cinco de la mañana y estoy mirando el extraño cuadro que preside la pared que está situada frente a mí. No consigo comprender qué pretendió el decorador poniendo un cuadro como ése (una especie de payaso decimonónico triste) en una habitación de un hotel de estilo y decoración minimalista. La primera vez que lo vi, unas horas antes, lo asocié con un comentario del programa de televisión de Iker Jiménez, algo así como que hace más de cien años estuvo de moda una serie de pinturas de niños cuya principal característica era que los modelos estaban muertos. Sin duda, la sensación que me transmite el cuadro es la misma; su expresión quieta, triste, cansada me habla de años y años contemplando pasar el tiempo, viendo el ir y venir de personas: parejas jóvenes que buscan intimidad, comerciales durmiendo unas horas entre cliente y cliente, excelentes maridos y esposos que buscan desahogar sus más bajos instintos con prostitutas o adulterios descarriados. Y el payaso del cuadro mirando sin poder si quiera conversar, tan solo mirando. Exactamente como lo estoy mirando yo ahora mismo. Estoy tumbado en la cama, solo, pensando en todo lo que ha sucedido hace unas horas. "¿Y tú qué opinas, payaso muerto?", digo en voz alta rompiendo el silencio. Poco antes de medianoche Azucena estaba acariciando mi pecho con sus dedos, Azucena tiene veintiún años aunque aparenta haber dejado atrás la adolescencia muy poco antes, unos pechos pequeños y sus rasgos faciales frágiles, redondeados, presididos por dos ojos color miel, ligeramente almendrados y candorosos.
-Qué fuerte estás -dijo mientras admira mis músculos.
-No exageres, si estoy más gordo que otra cosa.
Levantó sus ojos y buscó los míos. Sonreí, ella no.
-¿Te imaginas -cambió de tema- una casita a las afueras, con su jardincito, tú, yo, los niños corriendo con un perrito? Sería bonito, ¿verdad?
-Sí, sería bonito -contesto sin prestar mucha atención.
-Toda la familia, tú yendo a trabajar, yo en casa cuidando de los peques...
Empecé a escuchar. "¿A dónde va? ¿Qué pretende?" me pregunté. En mi cabeza se dispararon miles de posibles respuestas, pero solo una dominaba mis neuronas. Decidí dejarla hablar, mientras notaba cómo una bola de cristal empezaba a moverse por mis entrañas.
-...casarnos...
"¡Lo ha dicho!" Me quedé pálido. Aquello no entraba en mis planes. Me costó percibir el silencio. Me estaba mirando.
-¿Estás bien? -se interesó.
-S... sí. Azucena...
No sabía cómo explicarle que ni se me había pasado por la cabeza la idea de casarme. Y menos con ella: era una chica maja, me gustaba pero no la conocía tanto como para formalizar la relación. No tuve mucho tiempo para pensar, se me adelantó.
-¿Es que no te gusto? -dijo, dejando atrás la expresión de felicidad.
-Sí que me gustas, pero... -no sabía qué decir. Ahora tampoco, y eso que han pasado cinco horas.
Intenté hacerla ver que nunca había pensado en casarme, que aquello no era para mí, que solo con dos meses una persona no sabe si la otra es con quien quiere pasar el resto de su vida.
-Pues yo sí lo sé, quiero pasarla contigo.
Me callé. Estaba lívido, y uno de los lacrimales de sus ojos color miel dejó escapar una gota. Se separó de mí. Me incorporé en la cama e intenté acariciarla.
-¡No me toques!
Se levantó y se metió en el baño. La escuché llorar un buen rato hasta que me levanté y le pregunté desde el otro lado de la puerta si estaba bien.
-¡Déjame, necesito pensar!
-Pues si no abres te esperaré aquí -y me senté en el suelo, al costado de la puerta.
Salió cerca de una hora después con los ojos hinchados. Yo me había adormilado en la incómoda posición que había adoptado antes, creo recordar que me sonrió (si fue una mueca o alguna otra cosa diferente no lo sé, ahora, mientras escribo estas líneas, dudo). Se acostó en la cama. La seguí, me tumbé a su lado y la abracé. Estaba fría, distante, ya no era la Azucena de una hora antes. Se dejó besar mientras se hacía la dormida. Al poco me dormí.

Escucho la cisterna del baño. Va a salir. Me despertó cuando se levantó, dudo que haya dormido algo esta noche. Veo su figura aparecer en la habitación, iluminada por la poca luz que atraviesa la persiana. Se tumba a mi lado, me da un beso y se duerme dándome la espalda.
-No hay quien las entienda, ¿verdad, payaso? -le susurro al cuadro.
-¿Dices algo? -me contesta Azucena girándose, demostrándome así que me había equivocado al pensar que se había dormido.
-No, nada.
-Te quiero -me dice.
-Yo también -contesto. Me callo el resto de la contestación: "pero no tanto como tú a mí".
-Ya lo sé -Sonríe y me abraza. ¿Me ha leído el pensamiento? -Buenas noches mi amor.


PD: ¿Te parece suficientemente emotivo, María José?

miércoles, julio 29, 2009

La llegada

La contemplé como si fuera la última cosa que fuera a ver en esta vida. Venía directa hacia mí como el proyectil que atravesó la cabeza del presidente Kennedy, con su largo cabello moreno ondulado cayendo sobre sus hombros y extendiendo el movimiento de sus caderas; su semblante decidido se clavaba en mis retinas y no corría porque, tal y como me dijo una vez, su madre le enseñó de pequeña que eso de correr es para desesperadas o ansiosas y "una señorita nunca, nunca, ha de correr salvo para salvar su vida". El aeropuerto estaba a rebosar. No sé desde dónde me había visto o cuánto tiempo acercándose, tenía muy buena vista, incluso se jactaba de que podía alcanzar a ver la pequeña estrella junto a la Osa Menor que los árabes usaban para probar la valía de sus vigías, pero cuando fui consciente de su aparición aparentemente medía un palmo. La reconocí con facilidad aun a pesar de los años transcurridos desde la última vez que la vi, su forma de caminar era única (como para no reconocerla) y gracias a que la conocía sabía que estaba ansiosa por verme, controlando como podía sus impulsos ya que lo suyo siempre había sido la sutileza, los movimientos microscópicos cargados de miles de significados yuxtapuestos, y no clavar los tacones en el suelo con celeridad. Decidí apoyarme contra la pared y dejar caer la maleta junto a mi tobillo derecho.
-No esperaba verte tan pronto, ¿cómo sabías que llegaba ahora?
-Me lo chivó Juan. ¿Sabes? Yo también me alegro de verte.
Ya no era la hippie que conocí tiempo atrás, su ropa había mutado a de mayor calidad sin caer en la excentricidad del nuevo rico tan de moda últimamente, le favorecía. Pero si aparentemente había progresado económica o socialmente su rostro estaba, aun a pesar del maquillaje, cicatrizado por el cansancio y una edad superior a la que revelaba su DNI. Sus ojos verdes se habían vuelto profundos, oscuros, tan inquietantes que no me quedó más remedio que preocuparme.
-¿Qué tal tu vida? ¿Qué has estado haciendo estos años? -me preguntó.
Le hice un pequeño resumen de las ciudades donde había estado mientras íbamos a la cafetería del aeropuerto, necesitaba urgentemente un café para combatir el jet-lag. Ella pidió una horchata y por un momento me arrepentí de mi comanda. "Nota mental: horchata", me dije.
-Le dije que sí.
-Lo sé. Jamás pensé que te acabarías casando, y más con él.
-¿De qué te sorprendes? Te fuiste, ¿recuerdas?
-Habrás cambiado de vida, pero veo que sigues siendo tan directa como siempre.
No me sorprendí porque se hubiera casado, era algo perfectamente factible, lo que provocó la sorpresa no fue el matrimonio, sino las emociones que dejaba entrever tras la supuesta mueca de alegría. Le pregunté por qué se casó si no era feliz con él.
-Porque desapareciste, imbécil.
-¿No era lo que querías?
-Ya, pero entonces no te soportaba, siempre has sido tan... raro.
-Yo también te quiero -la interrumpí.
Me contestó con una media sonrisa y una mirada intensa, mezcla de irritación y alegría.
-Ves, a eso me refiero. No sé cómo lo haces, pero parece como si pudieras manipular mi cabeza a voluntad, cambiar mis emociones, y no podía con eso, me sentía desnuda, desprotegida contigo cerca. Ah, y no, no era lo que quería, aunque te lo dijera. Fuiste tú quien me dejaste, ¿recuerdas?
-También recuerdo que me mentiste.
-Aquello fue una tontería, ¿me lo vas a estar recordando toda la vida?
-Quedamos en ser sinceros, yo lo fui contigo y te lo conté todo, en cambio tú...
-No volvamos a repetir nuestra última conversación. ¿Dónde vas a dormir?
Agradecí el cambio de tema, ella también.
-No lo sé, había pensado en mirar alguna pensión mientras busco una habitación.
-No seas idiota. Vente a mi casa, tengo un cuarto libre.
-No creo que deba. ¿Y tu marido?
-Yo me encargo. Le diré que vas a quedarte un par de noches mientras buscas algo. Además, así estarás tú para protegerme.
No la entendí, y aunque no me entusiasmaba la idea acepté.
-Pero solo un par de noches, no quiero ni okupas ni parásitos en mi casa, ¿vale?
Sonreí.

lunes, julio 20, 2009

Señor Hormiga

(Cerebro de Hans) Una veces las puertas se cierran en silencio, casi sin que ella misma se dé cuenta de que ha dejado de unir habitaciones para pasar a separarlas. Otras, simplemente, chocan contra el marco tan violentamente que acaba derrumbándose el propio marco, la pared, la casa y si la fuerza inicial es suficientemente fuerte, tirando la ciudad entera. Como cuando el graciosete del hermano mayor sopla el castillo de naipes que tanto esfuerzo le ha costado hacer al niño de cuatro años. Joder, cuando te das cuenta estás rodeado de cascotes, cubierto de polvo y pedazos de ladrillo; todo lo has perdido y en las manos tienes cortes, también en los brazos, por protegerte del derrumbe.

Al menos los huesos siguen enteros y en su sitio.

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Hans tuvo que esperar a que se disipara la cortina de escombros pulverizados para comprobar que solo su casa había sido la afectada. Vecinos y curiosos se aproximaron, preguntándole si estaba bien, pero Hans no sabía qué responder. Estaba aturdido. Recuperó el sentido justo en medio de una pregunta:
-...en la casa?
Hans miró a su derecha, hacia el origen de la voz. Era un policía.
-¿Eh? -contestó.
-Si había alguien más en la casa.
-Entonces no ha sido un desvarío -dijo para sus adentros- se ha cerrado la puerta.
-¿Perdone? No le he entendido -replicó el policía, intentando entender algo de lo que escuchaba-. Por favor, conteste: ¿había alguien más en la casa?
-Ah, no.
-¿Qué ha sucedido?
-No -titubeó-, no lo sé.
-¿Qué estaba...
Su cerebro no pudo más. Se desmayó. Al despertar vio que le habían llevado al hospital general. Se sorprendió al ver una hilera de puntos negros que trepaban por la pared, por el techo, hasta una máquina que emitía pitidos constantes a la velocidad de su corazón. Hormigas. Centenares, miles de hormigas. La siguió en dirección contraria a su avance, hacia la puerta, y se topó con un hombre mayor, caucásico, escondido tras unas gafas de sol. Vestía de médico, pero su aspecto recordaba más a los mafiosos de las películas de los setenta u ochenta. En su mano sostenía una jarra con agua.
-Parece que has tenido suerte, Hans.
-¿Quién es usted? -dijo mientras se incorporaba. El cerebro de Hans zumbaba y se quejaba con cada movimiento, por muy suave que fuera. Tuvo que apretar los dientes para contener el dolor de su cabeza.
-Soy el señor Hormiga, y vengo a hacerle entrega de su premio -Hans lo miró, estupefacto. No supo qué contestar-. Venga, acérquese, le enseñaré su premio.
Hans, como pudo, se aproximó al hombre tambaleándose, mareado y aturdido.
-Vea, vea cómo inundo el hormiguero.
-¿Y? ¿Ése es mi premio?
-¡Sí! -exclamó el señor Hormiga- ¡Felicidades!
-No entiendo nada.
-Mejor aún, así podrá disfrutar mientras lo analiza y descifra. Ahora, por favor, acuérdese de evitar corrientes de aire. ¡Buenos días!

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Hans se despertó, mirando la sección de anuncios por palabras del periódico sobre la que se había dormido.
-Creo que ya va siendo hora de cerrar la ventana.

domingo, julio 19, 2009

Has tenido suerte

¿Y ahora qué hago contigo? ¿Tú qué comes? ¿Qué bebes? Morena de ojos verdes, ¿cómo has llegado hasta esta situación? ¿Quién te ha hecho llorar? Ni te imaginas la suerte que has tenido, los tuyos a estas horas ya deben estar muertos. No llores, shhh, no llores, no la busques porque Ella no vendrá, y Él está lejos, no te atacará. ¡Pero no me arañes! Maldita gata, con apenas un palmo y ya con garras como bisturís.

miércoles, julio 01, 2009

La primera

No sabía lo que quería, tampoco quería lo que sabía ---se dijo mientras miraba el pequeño espejo con restos de cocaína situado sobre la mesilla de noche, más allá del cuerpo que dormía bocaabajo caprichosamente cubierto por una sábana---. Solo cuando despertaba y antes de la primera dosis la voz de su consciencia, muy similar a la de su padre, le recordaba el caos en el que se había convertido su vida. Tenía que acallarla. No dudó en aplastar con sus manos a la mujer dormida ---como se entere su novio me mata, pensó--- que respondió con un grito.

-¿Qué quieres, gilipollas?

sábado, mayo 09, 2009

El león del Congreso




-Entonces, doctor Félix, ¿dice usted que no estoy loco?
-No, para nada, es usted una de las personas más cuerdas que han pasado por aquí.

lunes, abril 20, 2009

morfina...


...entre tus labios y mi pulgar.

...entre tu pelo y mis dedos.

...en tu sonrisa porque lo imaginas:

tu piel desnuda me lo revela,

tan cerca de la criatura polícroma

de tu escote.

Polícroma. Policroma. Croma. Roma.

Diosa romana -> me lees la mente.

Ya no sonríes. Ahora es otra cosa.

Me enseñas los dientes sin querer,

apenas se dejan entrever

tras la entreabertura,

Mark Sandman sigue muerto.

Low-fi y luces tenues

y tu maquillaje echado a perder

tan cerca de la frontera de tu boca

(donde puse mi primera huella).

Y el corazón que no late susurra

movimientos cadenciosos, sin prisa,

jodidamente rítmicos, miméticos, mesiánicos,

a su manera tántricos. Mortalmente críticos,

condenados a un in crescendo nihilístico,

hasta la muerte, petite ou grande mort,

...la mort... et aussi la mort...

i també aquesta nit seremos parte del disco:

morfina, tú, yo.


Prepárate.

jueves, abril 16, 2009

Sophie

Sophie... mi Sophie, crupier del palo de corazones, si me vieras aquí sentado acordándome de ti; somos tan diferentes, tú... hermosa como una estatua griega, lástima que de todo lo que te pusieron en el cuerpo no hubieran resevado al menos un poquito para metértelo en la cabeza. Joder, tan solo quería conocerte, hablar contigo y escucharte, no limitarme a follarte como un objeto, como todos esos que te ponen como una perra. Yo quería hacerte el amor lentamente, explorar las intimidades de tu cuerpo y redescubrir la sensualidad de los pequeños gestos, las caricias que, casi sin querer, erizan la finísima piel que recubre tus huesos. Ahora lo único que acaricio es el borde de un vaso vacío con el poso del café resecado por el paso de los días sobre la mesa, acompañando otros con otros contenidos, con otros matices y gustos dejados en el paladar. Del alcohol puedo extraer sensaciones intensas, brutales, eléctricas, que me hacen revivir el olor de tu pelo, la sinuosidad de tus curvas; el sabor del café me recuerda las noches que pasamos en vela, de los claroscuros de tus carnosos labios entreabiertos, labios que invitaban más a una sesión de sexo salvaje antes que a lo que yo quise darte.

La gente no cambia. Tan solo van rotando las máscaras. Y yo te creí, creí tu disfraz y pensé que una diosa del sexo regalaría fuego al hielo de mi paranoica cabeza; las únicas llamas que conoces, para tu desgracia, son las del dinero. A mí se me acabó, y te marchaste. Como todas las diosas del sexo, como todas las estatuas griegas que he conocido: interés. Será que soy idiota y esperé algo más, ahora el silencio se apoderará de tu lado de la cama hasta que encuentre otra, vuelva a creerme sus mentiras y acabe igual, no peor ya que, como comprenderás, estoy acostumbrado. Quizá te escriba una canción, un poema, o un relato de treinta líneas donde acordarme de ti y de cómo clavaste tus avariciosos dientes en unas dentelladas ya marcadas. Esta noche un bourbon a tu salud y a seguir riendo, mañana me acordaré de ti, dentro de veinte años no lo sé, espero que no acabes casada con un rico gilipollas que te tiene de jarrón mientras te acuestas con críos veinte años menores que tú para poder encontrar algo del cariño que desperdiciaste cuando estabas como un tren y sólo querías follar como si fueras un tío.

Cada uno tiene sus prioridades (y ahora, tú no lo eres).

martes, abril 07, 2009

El banco del cementerio

"¿Qué se debe oír ahí dentro?", murmuro entre dientes. Estoy sentado en uno de los bancos frente a las hileras repletas de cadáveres en descomposición de lo que antes fueron personas como tú, como yo. Aquí fuera, aun en silencio, es fácil escuchar a los pájaros o el ronroneo de alguno de los gatos que vienen atraídos por mi presencia, ¿y ahí?, madera, clavos, gusanos devorando músculos, tendones y arterias hasta dejar los huesos que más pronto que tarde acabarán en un osario perdiendo su identidad. El cementerio es un lugar mágico, por alguna de las calles que hay a mi alrededor están enterrados mis abuelos, mis bisabuelos y sus vidas, y yo no sé si acabaré aquí, quemado u olvidado en alguna cuneta. Olvidado como ellos. ¿Y si resulta que al ser enterrado no estás muerto y abres los ojos y no ves nada? Todo negro, joder, recuerdo las historias que escuché sobre casos como ése y se me pone la piel de gallina al imaginarme con las uñas reventadas de tanto rascar, y la garganta rota de tanto gritar; pero por suerte es virtualmente imposible acabar así (por si acaso me tatuaré en el pecho: "si aparezco muerto pégenme un tiro, no sea que resucite"). Prefiero pensar en el silencio de la muerte, que convierte amores, heridas, odios y vendettas en lo mismo: en nada. Es un lugar tranquilo, y suelo venir cuando el estrés puede conmigo; sé que aquí nadie va a venir a molestarme. De vez en cuando me cruzo con viejas penitentes que arrastran tras de sí kilogramos de recuerdos y pecados, yendo a honrar a sus muertos, viviendo del pasado. Como el escritor que se da cuenta de que siempre escribe sobre lo mismo aunque cambien sus personajes, sus historias y la tinta de sus bolígrafos; hay que regar las flores, limpiar las lápidas y rezar por los que ya no están, al menos no pusieron flores de plástico para aparentar que sienten algún interés por recordar al fallecido, en explotar ese amor caradura que consiste en usar un trozo de mármol como valla publicitaria con un enorme "siempre nos acordaremos de ti" escrito en plata sobre negro. Alguna vez he pensado en cómo sería traerme una prostituta y hacerlo sobre las tumbas. Hay gente a quien eso le pone, yo siento escalofríos; los muertos con los muertos y los vivos con los vivos, soy de la extraña opinión de que mezclar burdeles con cementerios nunca será algo morboso, por muy decadente y grotesco que pudiera suponer ver la vieja puta, que me empeñaría en llamar Iris (métete mi polla en la boca, Iris, métetela hasta que te pongas morada y no puedas respirar), cuanto más toxicómana y más al borde de la muerte mejor, que susurraría "sí papito, hagámoslo" sin que pudiera ocultar una cara de asco por llegar hasta tal punto de perversión moral. Sus muslos estarían temblorosos, demacrados por la mala alimentación y su boca pintarrajeada de mala manera, justo como le pediría que hiciera si... pero no, no lo he hecho y no creo que lo haga. ¿O sí? Joder, que soy de los que respetan a los muertos y les pido consejo, que hoy todavía no he empezado a beber.

Sigo sobrio, en silencio, no hay ni siquiera un gato cerca, pero algunas bandadas de pájaros vuelan a lo alto y otros cantan. Creo que están ligando, intentando echar algún polvo para desahogar sus deseos más animales. Polvos reales, no como los polvos muertos que llevo encima y que yo mismo maté estrangulándolos con los cordones de mis zapatos. Por eso vine aquí, para velar por los polvos que no eché y que todavía no han enterrado (son míos, son yo, y conmigo acabarán) junto con las bocas que no mordí, los coños que no comí ni penetré y con los "buenos días" que no escuché. Como el que supongo acompañaría a la chica que tenía una sonrisa que era capaz de hacerme olvidar madrugones, enfados, discusiones... incluso mis propias depravaciones y mi nombre. Si supiera lo que pienso que haría si trajera a una ramera a este lugar, por suerte no me puede leer los pensamientos. Su número de teléfono se refleja en mis pupilas desde la pantalla del cacharro que sostengo en mi mano, hace tanto tiempo que no la veo que ella es el motivo por el que he venido hasta aquí para poder reflexionar. Tengo su número de teléfono y su nombre en la pantalla del móvil, y en mi cabeza la misma puta sonrisa que me ha hecho fracasar en tantas ocasiones y que es lo primero que me viene a la cabeza cuando, por lo que sea, algo me la recuerda: es difícil encontrar una repetición de lo irrepetible. Aprieto el botón de llamada y espero...

"¿Hola?, sí, soy yo..."

...un rato después cuelgo, busco a tientas el cuaderno y el bolígrafo mientras miro la hilera de lápidas y pienso en qué frase escribir: si "¿qué se debe oír ahí dentro?" o "tiene razón el que dijo que las cosas ocurren dos veces, una como tragedia y otra como farsa".

martes, marzo 31, 2009

1992

He sentido un escalofrío al leer "1992" al lado de "Bone Machine". Joder, el noventaydós, ¿recuerdas? Una de las primeras cosas de las que tengo un recuerdo real es la ceremonia de inauguración de las olimpiadas de Barcelona, con el espectáculo de la Fura dels Baus y la canción interpretada a la vez por una gorda y el tío que cantaba rapsodias bohemias en uno de los discos que tenía mi padre por casa. Dieciséis años después estoy pensando en cómo quedé fascinado por el espectáculo ignorante de que había alguien creando obras maestras. Mi universo se reducía a una puta cinta de vídeo donde, de vez en cuando, podía leer la historia vista una tarde de verano por televisión; nada ha cambiado. Hacer uno, revivir mil, y al final con suerte añadir uno más para reiniciar el proceso. Y mientras tanto había alguien creando obras maestras. Ahora lo escucho y se me pone la piel de gallina, es lo opuesto, lo negativo a la inauguración. Música que invita a encerrarse en uno mismo, a enterrarse y a derramarse en un montón de sueños, de historias negras cantadas; "Barcelooonaaa" cantaban, todo brillante, resplandeciente, nuevo; más de tres lustros después es lo retorcido, lo oscuro y pasional, irracional lo que mueve mis nervios y en lo que pienso cuando enchufo la guitarra. ¿Qué queda de las olimpiadas? Fermín Cacho mirando de reojo, los Manolos y Arantxa Sánchez Vicario; el príncipe llevando un palo con un trapo atado a él: recuerdos. Pero de recuerdos no se vive, de recuerdos no se crea: se recrea. Hasta que todo lo recreado se hace viejo y muere, pudriéndose en el suelo, lejos de lo que hace latir mi corazón.

Ni siquiera era consciente de cómo funcionan las cosas, de lo artificial que era lo que me hacía vibrar de tan pequeñajo; idiota de mí, soñaba con ganar alguna medalla. Me lo creí durante algunos segundos, y mi inconsciente me traicionó alguna que otra vez entre las sábanas. Pronto descubrí que no eran más que sueños, que lo mío era otra cosa: vagar en silencio. Si al menos hubiera quemado mi cuerpo con drogas... pero no (me impactó el anuncio de la cocaína y el gusano, también de por esas fechas), decidí que cuando acabara con todo lo que tenía que hacer empezaría a suicidarme. Como Hendrix, Cobain y Joplin a los 27 al hoyo. Sería alguien y podría morir en paz, en el centro del gran show montado por la Fura dels Baus moderna, como un emperador que recibe santa sepultura en el centro de la capital en un funeral de estado. Pobre iluso. La gente tendría cintas de vídeo con mi funeral, y vibrarían, y llorarían, y se emocionarían con él, como yo me emocioné con lo que supuso el fin de fiesta del falso período de engorde previo a las olimpiadas y la expo.

Pero todo eso ha muerto, ahora solo queda una voz grabada más o menos por las mismas fechas en las que construí mi futuro gritándome "tell me who are you this time". Nasnoches.

domingo, marzo 29, 2009

Tan solo fue un concierto

No, tan solo fue un concierto... tan concierto como agujero entero puede considerarse "medio" agujero. Veinte minutos. Ocho canciones. Aquello fue un coitus interruptus, en cuanto empecé a tocar a pleno rendimiento la organización dijo: "ale xiquets, p'abajo, 2 canciones más y a desconectar". Tocamos 3 más. Más que una orgía musical el "festival" se convirtió en un catálogo de formas de entender la música.

Eran unas cien personas. Todos bailando como locos, saltando y empujándose con pogos infernales. Parece que sí, los temas funcionan y logran su cometido de hacer liberar la adrenalina de un público dispuesto. Acorde a acorde la masa se movía caóticamente, chocando entre ellos, mezclándose, todo al ritmo que imponíamos desde el escenario, ritmo generado por micromovimientos de las manos. Me gusta pensar que es como manipular un clítoris: Acariciarlo, tratarlo rítmicamente, subir y bajar de intensidad, de fuerza, mantener una regularidad, silencios, cambios de ritmo inesperados, vuelta al ritmo anterior; pequeños actos que generan una serie de descargas eléctricas que producen placer y el cuerpo pierde el control de sí mismo quedando a merced de las instrucciones de un ser ajeno. Joder, ni que fuera un obseso sexual, reduciéndolo todo a hacer correrse bellas (o no tan bellas) damiselas; más bien al contrario.

Eso sí, los nervios, siempre los nervios, lo que más me molestó fue que apenas me oía, sino que me imaginaba que me equivocaba. No tengo tanto control del golpeo como me gustaría y necesitaba "feedback" (traducido al "com s'ha dit tota la vida" -> oírme). Al menos dicen que en las fotos salgo bien, creo que nos lanzarían unas 200 fotos, y esperaba tener alguna para ponerla en este blog, todavía no la tengo, así que os dejo con esto. No es kristalmina... pero bueno, me encanta. (atención a los sonidos que salen de la garganta).


miércoles, marzo 18, 2009

Mañana concierto

Mañana (u hoy) concierto y yo pensando en mujeres. Sí, joder, pasado revuelto en sueños de cristal. Sin fin. No me gustan los recuerdos porque por definición tan solo sirven para recordar, pero son casi las cinco de la mañana y no tengo ganas de acostarme (aunque sé que en el mismo momento en el que toque las sábanas me dormiré). Es duro dormir solo. Después de tanto tiempo ya casi ni recuerdo lo que es tener más calor que el proporcionado por las mantas (simple rebufo del mío propio) y con la persiana bien arriba para recoger la poca luz que llega desde la calle. Mujeres. Con sus cuerpos turgentes y su olor a... mujer. Tango epitelial. Ni idea de lo que supone todo esto, es como si el universo se fragmentara en dos, desde mi cabeza, a una parte el pasado, a otra el futuro y en medio, sangrante, el presente añorando un cuerpo femenino. Mis ojos cansados ya no pueden ni formar las imágenes de mis recuerdos, de las rubias, de las morenas, de las pelirrojas, de todas y cada una. Esta tarde no pude recordar el nombre de una de ellas y sentí morir algo dentro de mí. No recordar a una amanate. No recordar la etiqueta abstracta de una chica a la que le produje un orgasmo. Para mí una persona no vale más que lo que es capaz de hacer y generar orgasmos en mujeres es una habilidad que tengo en cuenta. Olvidar su nombre es como olvidar sus gritos de placer, es como olvidar la propia identidad de uno convertida en simple objeto, útil generador, fuente de calor femenino. Para eso sirven los varones, para hacer correrse a las mujeres, ellas lo saben, nosotros lo sabemos pero todos hacemos como si fuera al revés.

Será mejor que piense en el concierto de mañana. Buenas noches.

sábado, marzo 14, 2009

Uooooooooooo!!!



¡Estrenaremos las letras! ¡A ver cuanto duramos vivos!

lunes, marzo 02, 2009

Recursividad

Burroughs tiene razón. El lenguaje es un virus. Todo lo controla, reprime la mente. Contagia con tanta facilidad... ahora me doy cuenta, he tenido que sumergirme en otros lenguajes, los de programación, para observar la facilidad con la que unas pequeñas palabras clave mueven montañas. Con las personas es igual. El lenguaje convierte la realidad en una serie de abstracciones. El lenguaje nos dice que somos felices y que estamos tristes. Ser. Estar. Parecer. En inglés es solo un verbo y en castellano tres diferentes. ¿Hacen falta más ejemplos? Un castellanoparlante entiende los tres diferentes estados del "to be", mientras que un británico jamás podrá entenderlos. Hace poco nevó en los emiratos árabes y lo que para alguien que conozca "nevar" lo ocurrido es algo más o menos habitual para un habitante del desierto es algo inconmensurable. Mágico. ¡Agua en forma de cristal! No lo entendían. Es el lenguaje quien hace los pueblos, no los pueblos quienes hacen el lenguaje. Es el noble arte de la villanía, la proletaria lucha de la realeza, la fuerza de los sintierra dando a entender que existen "con tierra", sus enemigos, o sea, un intento para convertirse en contierra, dejando a los contierra actuales como sintierra, pura recursividad. Las acciones, actuaciones, interpretaciones de guiones vienen encapsuladas y controladas por el lenguaje. Sin él no existirían alcohólicos, maricones, soldados, vencedores o vencidos. Nada existe hasta que el lenguaje lo califica. Como la nieve árabe. Como todo. Es la prisión perfecta, como dice Burroughs, encerrando la realidad en un papel, en cuatro frases. Dios no es inconmensurable. Dios es papel. Dios es palabra. "Y se hizo verbo" (o algo así), así de simple. Dios es el lenguaje. El lenguaje es el enemigo. Reprime. Constriñe. Es una forma inválida de comunicación porque mata. Mata más que todas las guerras del mundo, que todas las armas porque todo lo reduce, es como cuando metes la mano en ácido: solo quedan los huesos. Y éstos, sin nervios, tendones, se caen. El receptor monta el puzzle como sabe, porque no tiene otras instrucciones que el lenguaje que hay en su cabeza y, como tiende a la limitación, convierte catedrales en montones de piedra inútil. En Roma, después de la caída, usaron el Coliseo como cantera para construir San Pedro. El día de mañana, cuando Roma vuelva a caer, quizá usen San Pedro para construir el Coliseo. Recursividad

sábado, febrero 28, 2009

La vejez no entiende de edad.

jueves, febrero 26, 2009

¡Espera!

Unas velas de tenue intensidad

se consumen entre cortinas translúcidas

e imposibles esculturas de humo.

Sé que estás ahí, te escucho:

tu voz baila con el piano

que llega a través de la puerta entreabierta.

Ven, no necesito contemplar

tu anatómica sensualidad;

sin embargo lo prefiero.

Solo tú eres color (hoy, ¿mañana?)

en el gris medianoche

de esta sórdida habitación alquilada.

¡Espera!

No te quites la blusa,

no todavía, déjame ver tus pechos

luchando por esconderse

tras tu largo cabello azabache,

tras la fina tela.

Tras tus pezones enhiestos.

lunes, febrero 23, 2009

Carta de una inmigrante

Hey, hermano:

Ya hace un año que me fui,
cómo pasa el tiempo.
Os echo mucho de menos,
ojalá estuvierais aquí.
Esto es tan diferente al pueblo,
lo más difícil fue el idioma
pero lo aprendí rápido,
en un mes parecía española.

Dile a padre que soy secretaria
de una empresa de exportación
a los países del este,
están muy contentos conmigo;
no pagan mucho, vivo alquilada
en un piso con dos compatriotas,
quiero comprarme una casa;
tengo unos ahorros guardados.

Dile a madre que he conocido
a un chico de buena familia,
me quiere y hace buenos regalos
lo paso muy bien con él.
Me lleva al cine y al teatro,
y me saca a bailar los sábados;
no le importa que sea de fuera,
estamos pensando en casarnos.

Hermano: ojalá fuera cierto
algo de lo que he escrito.
Miénteles y no les digas
que en verdad soy prostituta;
llegué a este país engañada,
la deuda es enorme,
para saldarla he de venderme
a la intemperie en el Caminàs.

domingo, febrero 08, 2009

Toda la vida pensando que eres único y un puñado de preguntas te dicen: intp. Mierda.

jueves, enero 29, 2009

Monomanía

Lo mío roza ya la monomanía. Estoy en calzoncillos, rodeado de posos de café secos en el fondo de no se cuantos vasos y mirándome una cicatriz en el brazo que no recuerdo cómo me hice. Me duelen los ojos, supongo que los tendré rojos; y mi cerebro va a mil por hora pensando en las diferentes capas de abstracción mientras imagino cómo se reflejan sobre mis iris azules las palabritas de tres o cuatro colores diferentes que pinta el editor de texto.

Algún día acabaré el proyecto. O él acabará conmigo, ¿a cuánto van las apuestas?

miércoles, enero 21, 2009

Acatarrau

Tarde o temprano tenía que suceder, lo bueno no dura siempre y la salud menos todavía; la muy cabrona se ha marchado llevándose de paso la máscara de oficinista de nueve a veintitrés que tanto estoy usando estos días de contrarreloj; quizá se ha ido asustada por verme rebuscar en los fundamentos del guión. Para otras cosas no, pero cuando ella me abandona necesito llenar su hueco enseguida, por suerte siempre hay un virus dispuesto a colarse por los agujeros de los zapatos y dedicarse a joder durante tres o cuatro días.

Voy a por un frenadol.

(¿Y esto a quién le puede llegar a importar? Bah, es igual, ahora pico en el botón de publicar...)

viernes, enero 16, 2009

No puedo ponerme en tu lugar


No puedo ponerme en tu lugar, no puedo.

No puedo saber qué se siente

al tener como primer recuerdo un bombardeo.

No puedo saber lo que es despertar

pensando que, quizá, la luz que al amanecer

se filtra por las grietas sea la última.

Ni imagino qué puede ser ver la sonrisa

que un segundo antes brillaba

estallar atravesada por una bala.

No puedo saber lo que es ver blindados

en la calle donde nunca pudiste jugar

por miedo a ver otra vez blindados.

No conozco la impotencia de ver

a un padre impotente,

al otro lado del infierno bélico,

al borde de un ataque de ansiedad

por ver a su pequeña muriendo

de

puro

miedo
.

No puedo, desde mi cómoda silla occidental,

con calefacción, seguridad y luz eléctrica,

ni imaginarme lo que es desear que acabe todo

de una puta vez:

un proyectil,

un bulldozer,

un F-16,

una nuclear (como proclaman algunos)...

...o un chaleco bomba.

No hay futuro en tu tierra,

no hay futuro para ti. Ya no.

Ya es demasiado tarde,

ya has pagado por tu pecado:

nacer en Gaza.

Perdonadme, tú y todos los que como tú

enloquecen y mueren por vivir,

por ser un occidental que cerró los ojos

y miró hacia otra parte.

Ahora no puedo más que...
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Imagen de aquí.
La historia de Christine, una más de Palestina.

domingo, enero 11, 2009

El guiño del cíclope


El perfume de las calles de Castellón

retortijó las tripas de la dama Justicia,

las náuseas de ladrillo y corrupción

se extienden por la vieja franquicia.


Y es que desde antes de que la memoria

olvidara su viejo nombre ellos aquí ya estaban:

pocos recuerdan que en una guerra sucesoria

las chaquetas liberales perfectas sentaban.


Pasaron los años y de liberales nada,

tan solo la libertad de perpetuar la infección

de cuentas secretas, lotería afortunada

y monarquía hereditaria en la diputación.


Hoy son un gran ejemplo en su partido,

temidos y amados desde el Turia al Jarama;

esperan sombras alargadas, olor a podrido

y persecución si se olvida la derrama...


...al guiño del cíclope


que desde lo alto de su trono

rodeado por su corte de monos

parte y reparte el pastel


y con su lírica de: “hijo de puta”,

sarcasmos y mierdas que esputa

da pa' llenar mil y un papel.


Y tiembla Justicia al saber que le espera

en la patata caliente del juzgado de instrucción

el Gran Hombre con su inocencia sincera

a falta de sentencia, fiscal, juez e investigación:


tráfico de influencias, prevaricación,

delito contra la salud pública,

delito fiscal, cohecho, malversación,

delito contra la hacienda pública,


falsedad en documento privado y público,

información privilegiada y relaciones

secretas con funcionarios públicos;

¿pasarán de simples acusaciones?


Da igual, porque si no es él será otro cualquiera

el que haga lo mismo aquí, en Madrid, Mallorca,

Andalucía o tu tierra, del color que prefiera;

tú eliges, o pagas o directo a la horca...


...del guiño del cíclope,


que desde lo alto de su trono

rodeado por su corte de monos

parte y reparte el pastel


y con su lírica de: “hijo de puta”,

sarcasmos y mierdas que esputa

da pa' llenar mil y un papel.

__________________________________
Próximamente en su disco de Kristalmina

sábado, enero 10, 2009

Frío

Y después de tantos años esperando

ha llegado el frío de verdad

(y no aquello),

por fin podré decir que tengo

el corazón a temperatura ambiente.

lunes, enero 05, 2009

Ojos verdes

La primera vez que te vi

me sorprendí

por la intensidad de tus ojos verdes,

lástima que después

de unas pocas horas acabaras

vomitando

a mi diestra.

La segunda vez fue extraña,

más que la primera;

pasaste de un cálido abrazo

a desaparecer sin dejar rastro

(secuestrada por

neardenthales

que solo pensaban en levantarte la falda)

La tercera fue cuando menos lo imaginaba:

en mis sueños,

y no como cabía esperar (desnuda sobre mí),

si no huyendo delante de un montón

de orangutanes disfrazados de monjas.

Espero que la cuarta

sea un poco más normal,

sin intoxicaciones ni imbéciles

que me impidan conocerte un poco más.

jueves, enero 01, 2009

Sin variaciones

-Otra nochevieja sin follar.
-Ya ves. ¿Tú le das mucha importancia al sexo, verdad?
-No... ¡es que estoy harto de resacas!