He vuelto.

miércoles, diciembre 19, 2012

Nuevo blog

Buenos días,

Os comento que he abierto un nuevo blog. Estáis todos invitados a pasar, leer y comentar. Podéis entrar aquí: Vertidos.

Un saludo,
V.

viernes, septiembre 21, 2012

Gata

Me miró e hizo como que maullaba,
me acarició y se rozó contra mí.

Estaba llena de gusanos:
parasitada.

Y quería darme lástima para que
cuidara de ella,
le diera una buena vida,
de esas fáciles,
de tarjeta de crédito
y chófer en la puerta
pero yo no tenía dinero
ni tampoco ganas
así que la miré y comprendí
que ella había decidido morir
y por eso estaba ante mi puerta
esperando
a que la matara
con una sonrisa.

Lo dejó caer
junto con un bote de barbitúricos.

sábado, septiembre 15, 2012

jueves, agosto 30, 2012

Tango

Veinticuatro de mayo. Acabo cantando un tango a tanto
del bedel que entre el estertores precoces esconde su
aliento abierto de par en par como sus tripas y la risa
invalida y archiva el terror que ostento en los dedos
con mi cuchillo de caza y raza es lo que esa carnaza
abraza para fingir sobrevivir a la situación de excepción
sin opción de acción u omisión para salir y vivir y
volver a reír porque sí, porque es mala suerte, ¡qué
mala muerte! Descuartizado por un perturbado enajenado
que sabe algo del bedel y es que él es del PP y como si es
del frente de enfrente, la ley es dura, pero es la ley, y si
abrazo con renuencia la violencia sin inocencia ni excelencia
es porque debe ocurrir, debe morir. Acallo la
casta a tajos y rajo su bajo vientre y con éste son veinte
y enciende la lámpara y dispara la cámara y salva su alma,
¡sálvala!,
que sirva de escarmiento, no miento, que su ejecución
sea el aterrador alimento del cupo de corruptos sin luto
ni susto en su avaricia y su estulticia y que han llevado
a tantos a la intermitencia de la indigencia en la existencia
sin resistencia de la querencia a la urgencia de la excedencia
a las puertas del supermercado (pero que nadie después se
haga el engañado que aquí todos hemos cobrado y tragado).

jueves, agosto 16, 2012

Lo mismo


Allá donde mire veo las mismas caras
las mismas casas
los mismos bloques
y los mismos coches
con los mismos tíos
y los mismos perros
y los mismos críos
y los mismos cerdos
caminando
hablando
follando
bebiendo
ligando
riendo
llorando
pero no consigo distinguirlos
por mucho que me esfuerce
aquí en la ciudad bien
donde los espejos tienen forma humana
y los retales de colores
forman las mismas ropas
las mismas figuras
las mismas caretas
las mismas funciones
donde detrás de las sonrisas
se encuentran auténticos
hijos de puta
y por mucho que quiera
no consigo integrarme
porque
soy su siervo
y solo veo dos opciones:
liarme a pegar tiros
aislarme
y no tengo suficiente munición
y aunque quisiera
no merecen ese esfuerzo
aunque sí su extinción
para que las ratas
los cerdos
los perros
puedan vivir en paz
y no ellos
que son veneno entre trajes
y bien vestidos
con sus corbatas
con sus sistemas
con sus trampas
y sus depredaciones
que me han atrapado
y han hecho añicos la poca esperanza infantil
que me quedaba
y que echo de menos
tanto que solo encuentro mirando sin mirar
y dejando que mis ojos vayan de aquí para allá
sin ver nada
porque en cuanto veo
en cuanto observo
me entran ganas de vomitar
y no me queda nada por echar
porque hoy no comí
tampoco ayer
pero sí vomité
bilis
y sangre
y acabo tan debilitado que dudo en si
hago bien viviendo entre ellos
o si debería suicidarme porque estoy tan harto
de tener que sonreír e interpretar
su teatro
sin decir lo que pienso
sin golpear a quien tanto desprecio
porque si lo hago el malo sería yo
y su sistema es tan asquerosamente efectivo
que encima tendría que pagar
con un dinero que no tengo
con un tiempo que no me corresponde
a la rata
que con las ratas debería estar y que le protegen y nosotros
los que no queremos entrar en su círculo de mierda y podredumbre
tenemos que tragar mierda
tragar
tragar
y nos ponen alcohol
y nos ofrecen drogas
para olvidar
y para seguir tragando
y tragando
y sometiéndonos a su voluntad
sin decir nada
consintiendo a cambio de nuestra dosis de felicidad química
o de amor
ese amor fingido del manipulador
afilado y ulceroso
pero tan efectivo cuando no hay nada más
y que es tan fácil de aceptar
que reconozco que me tragué
porque no conocía nada
y llevaba desde que nací
sometido
vencido
y vendido
al esclavista
sometido
porque nací atado a unas cadenas que no elegí
y que han hecho que sea como soy
y que siga todavía aquí, en esta cloaca de diferentes nombres y calles y ciudades
donde se repite el mismo espectáculo
con diferentes actores
y no quiero volver a emborracharme
sino ser yo
decir que les he calado
y que no tienen poder sobre mí
y dejar el trabajo
como dejé
y dejar a mi novia
como dejé
y dejar a mi familia
como dejé
y dejar a mis amigos
como dejé
y ser libre
como no he conseguido aún
porque todavía no me siento capaz
de decir:
soy libre
aunque siento que estoy en el camino
ahora que puedo ver más allá de las máscaras
y he decidido extirpar
cualquier sentimiento
cualquier tentación
y volverme en un ejecutor
que es lo que necesitan
y necesito
sin que se confunda con la venganza
porque no quiero caer en vendettas personales
sino que es lo que hay
y la sociedad debe morir porque es corrupta y está enferma
y tiene que desaparecer para que venga otra
mejor o peor eso me da igual
no es mi problema
pero debe ser diferente
porque los que estamos fuera del sistema existimos
para pervertirlo y destruirlo
no ellos
que ya están pervertidos y destruidos moralmente
es que ellos son el sistema
y nosotros
los que podemos
tenemos que actuar
y destruir
todo lo que podamos
a todos los que podamos
hundiéndolos en la miseria
y convertirnos en los paladines de ellos mismos
en sus espejos donde mirarse
para llevar al sistema a la quiebra
y que cuando vengan otros niños con ilusiones
acaben llorando
y pensando
en que tienen que destruir el sistema
que está podrido
y solo los psicópatas lo gobiernan
y que ofrecen drogas
y alcohol
y amor
y sexo
y mentiras
y verdades
y perros
y cerdos
y guarras
y putas
y jefes
y empleados
y todo lo que sea necesario
para que los destruyan
y decidan subvertir el orden establecido
en el que todos tenemos las mismas caras
y las mismas voces
y las mismas ropas
hechas de tan diferentes retales
y somos todos la misma basura humana.  

miércoles, agosto 15, 2012

Lista de cosas que duelen

Lista de cosas que duelen:

despertarse entre vómitos,
puñaladas,
un accidente de coche,
un botellazo,
pisar un clavo oxidado en San Juan,
determinados silencios.

Una herida infectada
en el pene.

Esa sucia resaca
de garrafón
en año nuevo.

Trabajar obligado.

Soportar a
determinadas
personas.

Peritonitis

y,
por encima
de todo,

tanto que ni siquiera
se
siente
cuando

ocurre,

una
decepción.

jueves, julio 26, 2012

Guillotina

Si el lirismo de un Cristo esquisto pido atisbo el mismo abismo frío
en la hora nona con la soga tosca, celosa, hosca, melosa;
río, silbo y miro: sigo al mismo tío que maté al blandir al calor azul
los mil grados centígrados. 
Palmaré de una pieza. Robespierre me espera.
Soy de los suyos aunque intuyo que siendo difunto
joven, perfecto me veo en su credo entero un efebo repleto de sesgo.
¡Guillotina, si nos miras dinos finas ironías incoativas!

domingo, julio 15, 2012

La broma

Que empiece la broma,
que lo saquen del coma,
que mire a su alrededor
¡y que piense que muerto
estaba mejor!

Que retiren las señales,
que le quiten los pañales,
que vuelva a caminar
¡aunque no hayan caminos
por donde escapar!

Que operen a una mano,
que el menú deguste guano,
que la amputación es salvación:
¡pero la gangrena ha infectado
nuestro corazón!

No hay solución.
No hay solución.
No hay solución.
No hay...

jueves, julio 12, 2012

Esclavo del verbo

Llevaba varios días pensando en escribir algo, en reactivar el blog. Tenía la esperanza de que, como dirían los cursis y los poetas, las musas vendrían y me susurrarían al oído palabras para insuflar eso que llaman talento provocando una reacción en cadena de versos libres, caóticos y borderliners que suelo parir. Desde luego no destaco por mi inteligencia.
Soy esclavo de las palabras, ¿por qué espero a que lleguen cuando me tienen encadenado y son las que restringen el mundo? No tengo más que observar un poco a mi alrededor y reconocer que hoy seré más pobre que ayer porque alguien pronunció las palabras "subida del IVA", que seré más fracasado que ayer porque otro me dijo que me daré una hostia con el proyecto que estoy desarrollando. Cada vez que alguien interactúa conmigo desencadena órdenes, o mensajes con mayor o menor carga emocional; cuyo fin único es el de esclavizarme. Interacción social lo llaman. Es normal. Comparados con los animales, que solo poseen algo parecido a un presente de indicativo nosotros los humanos nos comunicamos con pretéritos, volitivos, percepciones, intuiciones, deformaciones. Metáforas. Elipsis. La comunicación verbal que, como dicen los expertos, es en torno al siete por ciento de la comunicación total, la corona y redirige hacia la esclavitud del oyente manipulando su percepción de la realidad; y del dicente, que tiene dos opciones: someterse a su palabra o traicionarla.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios" (Juan 1:1). Y desde entonces estamos bajo su única voluntad y todos sus omni- no son más que eso que todos compartimos: las palabras. El infierno es mi mala consciencia y los recuerdos que me hostigan con su ejército de fantasmas, caídas y vampiros. El cielo es mi imaginación, es decir: la construcción verbal que me invento cuando pienso en lo que quiero conseguir. Con sus infinitas combinaciones puedo crear mi mundo perfecto, más o menos alejado de la dúctil realidad a la que somete y que no es más real que su propia representación; pero jamás podré escapar de ellas. 
Mentí. Hay varias formas: desde la lobotomía hasta la muerte. Pero confieso que tienen un no-se-qué que no me atrae.
Las palabras constriñen la acción, la dirigen y someten la voluntad, someten la fuerza del fuerte y otorgan poder al débil. Encañonan y provocan muerte y destrucción; y atan a la tierra a millones de personas. Atan a treinta metros cuadrados durante cuarenta años. Invaden Polonia. Destruyen Hiroshima. Someten estados enteros que previamente han sido creados con la palabra. Como los pueblos. Blanco-negro. Dicotomías.
El siete por ciento, dicen. Bah. La palabra está siendo minusvalorada, despreciada y olvidada, convertida en una burda neolengua orwelliana de uso simple, plano, sin matices. Está siendo regulada y formalizada, pulida y perfeccionada para que se ajuste a los tobillos convirtiéndose en blackberries, dispositivos BlackBerry que sitúan en nuestra mano una cajita llena de palabras que nos acompaña a todas horas. Pensamientos convertidos en e-mail y e-mail que construyen otros pensamientos. Esclavos de la información que rodea e indigna, o eleva, o distrae.
O acobarda. El miedo es una palabra, y miedo son palabras: acentuados los temores de los recuerdos los muros de la zona de confort crecen. Despiertan instintos olvidados, terrores infantiles, un pánico atroz que es capaz de petrificar la musculatura a base de latigazos nerviosos en bucle infinito. Es tan fácil dejarse llevar por el miedo, admitir que las cosas van mal pero no podemos cambiarlo. Es tan fácil desahogarse verbalmente con otros que comparten mis mismas inquietudes -o indignación- sin atreverse a romper la cadena que nos convierte en fila. Estoy indignado, y salgo a la calle para que me oigan. Bien. Siguiente. Creo un tweet que es la hostia y consigo que se propague viralmente. Bien. Siguiente. Pintarrajeo mi nombre en un muro y así soy más famoso. Bien. Siguiente.
Al decir, al pensar, hago. Y se queda ahí, cada uno dentro de su coto privado de reflexión propio o del sistema hablante-oyentes. Sin embargo, nosotros que no queremos tener poder nos quedamos ahí, sumisos a las palabras de otros que sí lo poseen y emplean contra nosotros. El sistema establecido no es más que una sumisión ante determinadas palabras y su aceptación incondicional. El mil novecientos dieciocho individual. Mientras tanto, el amo de la palabra de poder cambia la vida de sus esclavos con un giro, con un matiz. Una coma significa vida o muerte y tú sin enterarte, hoygan.

miércoles, junio 20, 2012

Artificiales

He vendido mi alma al diablo y en la caja de música duerme John Cage.
¿Esas tetas son naturales?
Miro al cielo y no hay nada, ni siquiera nubes. Nada.
¿Esas tetas son artificiales? No sé tu nombre.
Acompáñame a apurar una cerveza y conjuga algún verbo, el que te dé la gana;
hace tiempo que no escucho un sujeto y un predicado.

He vendido mi alma al diablo y ni siquiera sé si son naturales o artificiales.

martes, junio 05, 2012

Camorra

Quisiste jugar a Frankenstein conmigo
pero te olvidaste matarme,
yo que te fui leal,
me viste como un despojo andante.
Maldita sea,
¿quieres decirme qué quieres?
Nadie me tose a la cara y sonríe con todos los dientes
-dices-.
Eres la camorra, eres la puta camorra,
me seco al sol con miel y hormigas y heces y heridas.

lunes, marzo 19, 2012

Semper fidelis

Libre,
como lumi sin chulo,
como pedo sin culo,
como un tal Paco Camps,

Libre,
como hache de un cani,
como poli en las manis
versionando a The Cramps

y ahora
que me libré de vosotros
no soy más un rehén
os deseo
que os follen mil potros,
que os pudráis y...
¡que os den!

miércoles, febrero 29, 2012

Rosas para Edgar Allan Poe

Selene compró rosas para la tumba de Edgar Allan Poe, pero Edgar Allan Poe no se levantó. Tan solo le dedicó un poema en una hoja crepitante.

domingo, febrero 26, 2012

Una persona normal se suicida a los 27 años. Quien lo hace después es porque tiene un retraso mental.

lunes, enero 30, 2012

cristos de plástico

He robado cristos de plástico
para decorar mis paredes,
tengo dos en el alféizar,
les sonríen a la muerte,
con los dientes cubiertos
por su sangre polímera
refinada y coagulada.
¡Amén!

Tengo miles de cadáveres a mis pies
y todos llevan mi cara,
amén.
Amén de cristos,
son famélicos,
torturados y con mordiscos de ratas
donde una vez estuvo
su Sagrado Corazón.

Empalé al más preciado
con un cristal de la ventana rota,
quemé con gasolina a muchos más,
y ahogué con mis propias manos
al que me enseñó qué significa el amor.
A otro lo puse sobre un caballo desollado,
¡el paladín de las huestes del Fin del Mundo!
mis ratas queridas, es la hora de la cena:
venid a mí y juguemos
a la hambruna, 
necesito huesos relucientes
para albergar más carne podrida de Dios.

martes, enero 24, 2012

Leteo

Desconchada sangre
silueta del beso de la noche,
ultima mi voz,
porque los clavos no me hacen gritar.
Los huesos,
¡amo los huesos!
mi respiración es profunda
en la ceniza de los huesos olvidados,
Leteo.
Rasca yeso, mutada flor,
la radiactividad de cieno y ciento,
Nunca esperes lo esperado.

domingo, enero 15, 2012

cinco duplas

Una cerveza y mi silencio:
enemigos íntimos.

Mis fantasmas me sonríen
con las botas sobre la cama.

Ya no quedan mujeres como las de antes.
Ni hombres tampoco, tampoco.

El ahorcado brilla más que
la bombilla de bajo consumo de mi cuarto.

-¿Lo matamos, señor?
-No tengáis prisa, ahorrad las balas.

miércoles, enero 11, 2012

Señor, permíteme...

Señor,

Permíteme estar cansado, cansado de recibir golpe tras golpe, cansado de la mala suerte y los errores propios y ajenos. Permíteme dudar de ti, de tu reino, de tus palabras vacías y de tus esperanzas vanas de cuellos doblados y servidumbre ad-eternum.

Permíteme dudar de ti como dudo de mí y de mi capacidad, permíteme no dudar de tu duda e incapacidad para proveer los dones y la justicia y la bondad y el amor que dices que provees y que no existe más que en la retórica de las serpientes arremolinadas a tu sombra esperando medrar a mi costa.

Permíteme estar tumbado en la cama de espinas que son cada una de las costillas rotas por tus coces inesperadas y velos de acero británico. Languidezco en tu círculo vicioso, vicioso, vicioso. Enfermo, enfermo. No me sonríes, permíteme que no te sonría ni te dé la patita a cambio de un premio en forma de alcohol, mujer desquiciada o miserable trabajo donde me apago sin contemplaciones mentira a mentira.

Permíteme odiarte, como me odio, como me odias.

Permíteme mirar mal a quien me agreda, seguirle y quemar su casa tras violar a su esposa e hijas. Nadie me ha enseñado qué es la piedad, la supe desde que nací, sin embargo tus acciones me han echo olvidarla. Si valgo cuatro veces lo que gano, permíteme devolver cuatro veces el dolor que sufro con tus caprichos y tus historias de las que no quise ser protagonista.

Permíteme ver la muerte cara a cara, sin romanticismos, sin maquillajes ni falsos trucos de feria. Los muertos, los vivos, los que se mueven y los que están bajo tierra. Los que se aferran a mí, los que beben mi aliento, los que medran, los que cuelgan. Mirarlos por lo que son: esqueletos cubiertos por carne putrefacta y harapos, incapaces de dar un paso sin mi fuerza. Permíteme verte a ti entre ellos, también alimentándote de mí, porque vives de mi recuerdo y pensamiento.

Permíteme ocupar tu trono en la creación. Si yo, herido y cansado, soy tu máxima y mejor obra, entonces no mereces el cargo. Deja el paso a tu hijo pródigo. Al menos soy sincero.

Atentamente,
V.

lunes, enero 09, 2012

Incertidumbre

La incertidumbre genera certidumbre, y viceversa.

viernes, enero 06, 2012

El sicario

Cuando aquel sicario incrustó el cañón de su cuarenta y cinco en mi cráneo a través de la oquedad que la naturaleza, sabiamente, decidió llenar con un globo ocular y un párpado, no pude evitar reír. Era un tío enorme, de tamaño sobrehumano y deforme como si lo hubiera dibujado un capricho interdimensional Lovecraftiano ebrio de creatividad. Me preguntó de qué cojones me reía, me llamó quillo, y me hundió más su arma hasta lograr que me cayera de espaldas. Recuperar la sensación de existencia de mi ojo, no de un infinito quejío ocular, fue agradable, no lo niego, saber que iba a morir con ese gustito me hizo recuperar mi anterior sonrisa, a partir del semblante de susto que se me había puesto cuando casi vi mi cabeza partida contra alguna piedra, o peor aún, un estúpido esguince que me hiciera cagarme de dolor en mis últimos minutos de vida.
Le pregunté por qué quería descerrajarme un tiro. Me dijo que por él no era, que estaba trabajando. Que si fuera por su gusto como si me dedicaba a chupar pollas en la parte baja de la rambla. Con ese cacharro, le repliqué señalando con la mirada la cuarenta y cinco, es muy fácil, que es más divertido matarse uno mismo tecla a tecla. Tras llamarme hijo puta con su acento ilocalizable bajó un poco su semiautomática. El Sol, a sus espaldas, no me dejaba verle bien la cara, enmarcada por unas gafas de aviador y un pelo muy corto. Las lentes de espejo me miraron con una gravedad inquisitorial. Una vez fui como tú, también curré de picateclas, otro programador más, pero es una puta mierda y después de cargarme a mi jefe no me quedó más remedio que largarme de mi país y venirme aquí a liquidar a gilipollas como tú.
¿Cuál es mi pecado, padre? Le pregunté.
Me contestó diciéndome que mi pecado consistió en creer que la única diferencia entre mi jefe y yo era que ambos podíamos convivir en la misma oficina. Le pregunté si fue él quien le contrató y asintió. Quién cojones más iba a querer tu muerte. Volví a sonreír.
El Sol fue bajando lentamente, a medida que postergaba segundo a segundo mi postrer aliento. Yo a ti te conozco, le dije. Su cara empezaba a sonarme.
Tengo una cara muy común, me respondió, y no es raro que me confundan. Muchas veces han llegado a decir de mí que soy como un doble de mi cliente.Así es más fácil mi trabajo. Por eso no te diste cuenta que te estaba siguiendo, por eso no te diste cuenta que te he estado acompañando durante toda tu vida esperando este momento, me comentó. Básicamente, siguió, soy quien tú quieras que sea, a tus ojos, quillo.
Le escuchaba, era agradable tener una compañía tan interesante en mi ejecución-funeral-entierro-canonización. Y a medida que la luz lloraba por entre sus orejas, por entre las patillas de las gafas de aviador, lo vi: normal que me sonara. Era yo mismo. Era mi jefe. Era mi amante. Era todas las personas por las que pasé, unas a tientas, otras como el mismísimo Satán. Estallé en una carcajada. Dije adiós con un guiño. Disparó y mi cabeza se convirtió en un puzzle.
Caí al suelo hecho cadáver, inerte y seco, sin poder parar de reír. Le pregunté si de verdad pensaba acabar conmigo así, destruyendo mi cabeza.
¿Aun no lo has entendido? Replicó. Lo vi ajustar su traje negro y pasar a ser yo. Me giré, ya convertido en el sicario, y vi mi propio cadáver, en mi mano noté el metálico tacto del cuarenta y cinco, tan pesado como el propio centro del universo, satisfecho por un trabajo bien hecho. Pasé mirando un tiempo indeterminado el cuerpo, los sesos, los restos del cráneo entre las malas hierbas y el suspiro final de un Sol que también moría.
Cuando se hizo de noche puse la pistola entre el pantalón y mi lumbar. Después saqué un bloc de notas de mi americana, un bolígrafo y taché mi nombre de una lista de mis nombres infinita. Miré mi siguiente nombre, sonreí.
-Otro disfraz hecho añicos. A por otro más.

miércoles, enero 04, 2012

Días largos

¿Qué pasó? Joder, no lo sé ni yo mismo. Lo único que sé es que el reflejo del espejo se ha vuelto ateo, ateo del todo, ya no quedan dioses en la vida, ni siquiera el dios de la estampita de ocho cifras y una letra. No veo ni amigos ni enemigos, solo intereses egoístas, cosacos de la estepa, el romanticismo ha muerto, las canciones han perdido el sentido y solo son ritmo y engañabobos. Me esfuerzo en ponerle un punto de partida, un instante, un hecho que me enseñara que la vida es lo que es, que no hay nada más y que la misma ilusión, la misma magia no es más que un engaño.
Veo engaños en todas partes. Nos engañan. Te engañan. Te engañas. Me engaño. Incluso el mismo engaño es un engaño, no lo sé, no soy un filósofo y dejo esas cosas para quien quiera perder el tiempo en ellas. Prefiero extraviarlo en otros asuntos, como en dejarme llevar.
Ni siquiera alcanzo a ver las estrellas. Sé que se han marchado en esta Barcelona de sonrisa sensual y dientes afilados. Ni siquiera alcanzo a prestar atención a lo que me dicen, a aparentar el más mínimo interés que, si ya no lo prestaba antes, ahora me siento obligado a alejarme de las enaguas de las falsas posturas sociales que me encadenan a ellos, a mis no-amigos-no-enemigos. No los reconozco como seres vivos. Trabajan conmigo, y sé que debería aparentar que me interesan sus vidas, sin embargo cada día que pasa pierdo más las ganas de sonreír, de participar en sus conversaciones, en sus intereses.
La pérdida de la inocencia, sí, me he hecho mayor, me he hecho adulto y he dejado de creer hasta en el creer mismo. Solo me estimulan los cambios, la constante renovación y me provoca una extraña sensación el solo hecho de pensar en quedarme en un mismo sitio por más tiempo. No es miedo, es pavor o terror, ni alegría. Ni deseo. Ni interés. Interés que olvidé su significado.
Corazón que late en mi pecho, ahora eres un reloj.
Como el de la pareja que camina, acaramelada, por la calle. ¡¿No lo véis?! Al igual que la interrogación que se anida dentro de las exclamaciones ellos tan solo van por el puro interés, aun creyendo en la magia, en el amor, en que están unidos en su destino. Interés: banqueros emocionales. Fingen sin saber, como la pelota del trabajo o el caprichoso que colecciona aromas de tanga solo porque el cuerpo que una vez estuvo dentro tiene una forma determinada.
Vuelvo a mi reflejo en el espejo: mentiroso. Me lo digo, porque he mentido, y me he mentido a mí, primero creyéndome mi pose, después destruyéndola y haciéndome pasar por quien en verdad no soy para satisfacer algo que no puedo satisfacer. Las relaciones humanas pierden interés, el sonreír, el estar ahí, el escuchar y ser buena persona. Lo voy perdiendo como pierdo el mismo interés por vivir al saber que, al contrario de lo que creía Steve Jobs, no hay nada más. Naces, creces, te jodes y mueres. Gracias, Juan Abarca. El aportarse uno mismo a los demás pierde interés cuando saber que eso no significa nada. Porque caducará, será olvidado y todos morirán.
Quizá esto suene a confesión, me da igual, soy otro más de los que pasan su vida sin pena ni gloria, intentando hacer algo hasta dar con el mismo silencio de la muerte. O hasta que la muerte se aburre de uno y lo deja tirado.
Simples pajas mentales. Cada día es más largo que el anterior.