Sil enam avarnida
vanan tal senavarné,
calo silan lasilnida
papala cin zsisnanné.
Buna lsive al tanana,
talan cal aitegé
veril no sana renana
ana, ana, eladé.
¡Tarahé! ila no belala.
¡Tarahé! che tal regé:
blila ta inta nesala
cana laba or asé.
¡Tarahé! vin ser leno
boba tal no soloné,
no tarahé sana neno.
o ana cal no dosé.
He vuelto.
martes, noviembre 22, 2011
lunes, noviembre 21, 2011
No hice nada
No disparé sobre la imagen del espejo porque sabía que no habría servido para nada.
No toqué a muertos la campana más alta de mi pueblo porque nadie la habría escuchado.
No invité a cenar a Federico García Lorca porque no habría entendido sus palabras.
No decidí escribir mi autobiografía porque ni un nombre le habría encontrado.
No cené, no por hartazgo, sino porque entonces el vino no me habría colocado.
No hice nada, y ahora, a la hora de mi muerte, ni el verdugo en venir se ha molestado.
No toqué a muertos la campana más alta de mi pueblo porque nadie la habría escuchado.
No invité a cenar a Federico García Lorca porque no habría entendido sus palabras.
No decidí escribir mi autobiografía porque ni un nombre le habría encontrado.
No cené, no por hartazgo, sino porque entonces el vino no me habría colocado.
No hice nada, y ahora, a la hora de mi muerte, ni el verdugo en venir se ha molestado.
miércoles, noviembre 16, 2011
Trotando en la estepa
La estepa, fría, espera, junto los clavos que aprendieron a esconderse tras las sonrisas. Como los clavos que atravesaron las muñecas de Jesucristo a cambio de la redención, sin embargo la redención es papel mojado del contrato de vida que firmé el día en el que me di cuenta de que el as de corazones pesa más que la pluma de la balanza de Anubis.
¿Y si? Se tatúan las alas de las mariposas en el mar.
¿Y si? Ladra el Can Cerbero cuando huele su cena.
¿Y si? Conminan las prostitutas de Babilonia, la misma Babilonia que construyó una torre para mirar a los ojos a Dios.
Los jinetes del Apocalipsis caben en una uña, en un monosílabo, en una palabra aguda.
Me derribé a mí mismo montado en mi chucho, no puedo seguirlos. La estepa me abraza. De nuevo. Soledad y tundra, hierba alta al suspiro de la llama, hienas y larvas.
¿Y si? Suspiro yo también, bajo estrellas veladas, bajo lluvia y bajo nieve.
¿Y si se me hubiera ocurrido llevar una manta?
¿Y si? Se tatúan las alas de las mariposas en el mar.
¿Y si? Ladra el Can Cerbero cuando huele su cena.
¿Y si? Conminan las prostitutas de Babilonia, la misma Babilonia que construyó una torre para mirar a los ojos a Dios.
Los jinetes del Apocalipsis caben en una uña, en un monosílabo, en una palabra aguda.
Me derribé a mí mismo montado en mi chucho, no puedo seguirlos. La estepa me abraza. De nuevo. Soledad y tundra, hierba alta al suspiro de la llama, hienas y larvas.
¿Y si? Suspiro yo también, bajo estrellas veladas, bajo lluvia y bajo nieve.
¿Y si se me hubiera ocurrido llevar una manta?
sábado, julio 09, 2011
Venus de Milo
¿Por qué la Venus de Milo no tiene brazos? Me da igual, solo sé que está rota y así es como la conozco, desgajada y convertida en basura despreciable hoy día y un sueño a dibujar ayer.
miércoles, junio 08, 2011
Trencat
Quan caiga el Sol vaig a masturbar-me per tots els cantons de Barcelona, i cridaré: adéu, amada meua, la nit em rossega i em suïcidaré ballant un tango amb la dama del foc.
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