Unos niños desfilan con sus Garand.
como adultos.
adoctrinados.
en fila.
¿Dónde están los niños?
He vuelto.
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martes, septiembre 22, 2009
viernes, enero 16, 2009
No puedo ponerme en tu lugar

No puedo ponerme en tu lugar, no puedo.
No puedo saber qué se siente
al tener como primer recuerdo un bombardeo.
No puedo saber lo que es despertar
pensando que, quizá, la luz que al amanecer
se filtra por las grietas sea la última.
Ni imagino qué puede ser ver la sonrisa
que un segundo antes brillaba
estallar atravesada por una bala.
No puedo saber lo que es ver blindados
en la calle donde nunca pudiste jugar
por miedo a ver otra vez blindados.
No conozco la impotencia de ver
a un padre impotente,
al otro lado del infierno bélico,
al borde de un ataque de ansiedad
por ver a su pequeña muriendo
de
puro
miedo.
No puedo, desde mi cómoda silla occidental,
con calefacción, seguridad y luz eléctrica,
ni imaginarme lo que es desear que acabe todo
de una puta vez:
un proyectil,
un bulldozer,
un F-16,
una nuclear (como proclaman algunos)...
...o un chaleco bomba.
No hay futuro en tu tierra,
no hay futuro para ti. Ya no.
Ya es demasiado tarde,
ya has pagado por tu pecado:
nacer en Gaza.
Perdonadme, tú y todos los que como tú
enloquecen y mueren por vivir,
por ser un occidental que cerró los ojos
y miró hacia otra parte.
Ahora no puedo más que...
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Imagen de aquí.
La historia de Christine, una más de Palestina.
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