
Pánico en las tiendas.
Precios por los suelos,
montañas de ropa
eclipsando los halógenos.
Limas de uñas
desgastadas
junto a dependientas vestidas
de telarañas.
Treintaporcientos,
cincuentaporcientos (lo que viene
a ser un
dosporuno)
sesentaporcientos,
sesentaynueve:
ni las putas se resisten
a bajar precios.