He sentido un escalofrío al leer "1992" al lado de "Bone Machine". Joder, el noventaydós, ¿recuerdas? Una de las primeras cosas de las que tengo un recuerdo real es la ceremonia de inauguración de las olimpiadas de Barcelona, con el espectáculo de la Fura dels Baus y la canción interpretada a la vez por una gorda y el tío que cantaba rapsodias bohemias en uno de los discos que tenía mi padre por casa. Dieciséis años después estoy pensando en cómo quedé fascinado por el espectáculo ignorante de que había alguien creando obras maestras. Mi universo se reducía a una puta cinta de vídeo donde, de vez en cuando, podía leer la historia vista una tarde de verano por televisión; nada ha cambiado. Hacer uno, revivir mil, y al final con suerte añadir uno más para reiniciar el proceso. Y mientras tanto había alguien creando obras maestras. Ahora lo escucho y se me pone la piel de gallina, es lo opuesto, lo negativo a la inauguración. Música que invita a encerrarse en uno mismo, a enterrarse y a derramarse en un montón de sueños, de historias negras cantadas; "Barcelooonaaa" cantaban, todo brillante, resplandeciente, nuevo; más de tres lustros después es lo retorcido, lo oscuro y pasional, irracional lo que mueve mis nervios y en lo que pienso cuando enchufo la guitarra. ¿Qué queda de las olimpiadas? Fermín Cacho mirando de reojo, los Manolos y Arantxa Sánchez Vicario; el príncipe llevando un palo con un trapo atado a él: recuerdos. Pero de recuerdos no se vive, de recuerdos no se crea: se recrea. Hasta que todo lo recreado se hace viejo y muere, pudriéndose en el suelo, lejos de lo que hace latir mi corazón.
Ni siquiera era consciente de cómo funcionan las cosas, de lo artificial que era lo que me hacía vibrar de tan pequeñajo; idiota de mí, soñaba con ganar alguna medalla. Me lo creí durante algunos segundos, y mi inconsciente me traicionó alguna que otra vez entre las sábanas. Pronto descubrí que no eran más que sueños, que lo mío era otra cosa: vagar en silencio. Si al menos hubiera quemado mi cuerpo con drogas... pero no (me impactó el anuncio de la cocaína y el gusano, también de por esas fechas), decidí que cuando acabara con todo lo que tenía que hacer empezaría a suicidarme. Como Hendrix, Cobain y Joplin a los 27 al hoyo. Sería alguien y podría morir en paz, en el centro del gran show montado por la Fura dels Baus moderna, como un emperador que recibe santa sepultura en el centro de la capital en un funeral de estado. Pobre iluso. La gente tendría cintas de vídeo con mi funeral, y vibrarían, y llorarían, y se emocionarían con él, como yo me emocioné con lo que supuso el fin de fiesta del falso período de engorde previo a las olimpiadas y la expo.
Pero todo eso ha muerto, ahora solo queda una voz grabada más o menos por las mismas fechas en las que construí mi futuro gritándome "tell me who are you this time". Nasnoches.
He vuelto.
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martes, marzo 31, 2009
sábado, julio 26, 2008
Hoy va a ser el primer concierto...
[texto no objetivo, escrito desde la más profunda admiración]
(en París)
...después del de Tom Waits. Han pasado exactamente once días y creo que ya estoy en disposición de hablar de aquello. Fue extraño, muy extraño. Recuerdo el viaje exprés a Barcelona, en ventanilla al lado de aquel viejo aburrido que iba de un asiento a otro molestando. Cayó a mi lado, me contó su vida y yo pensando en mil y una cosas, y en ninguna aparecía él.
Tom Waits. Las prisas por sentir entre mis dedos la entrada que, en el fondo, no es más que un triste trozo de papel con las últimas letras de mi DNI escritas en él. El fórum: joder, qué grande. Primera fila. Mierda. La cabrona del teléfono me dijo que estaría escorado, pero no tanto. Un enorme altavoz me tapó la visión de la oreja de Casey Waits y el contrabajo. Mis uñas sufren ahora que lo recuerdo. Tenía frente a mí un segurata más grande que un Cayenne y tras él los altavoces. Supongo que debido a ellos acabé tan aturdido. O no.
Me recuerdo diciéndome: "mira tío, estás nervioso, sí. Ahora va a salir. Relájate". No podía. Me ardía el culo en el asiento. Lo único bueno de mi butaca, además de estar en primera fila, era que no tenía a nadie a mi izquierda que me jodiera. Bajaron las luces, entraron los músicos, y él. Empezó el espectáculo.
Él era el espectáculo y lo sabía. Jamás había visto algo así, esa forma de moverse, de cantar. Todos mis conciertos (exceptuando uno de música medieval que, por su temática, ya es algo bastante outside) habían sido de música más o menos ligera, desde Roger Hogdson hasta Segismundo Toxicómano. Más o menos sonidos rápidos, poco profundos, voces comunes. Oírle cantar o, más bien bramar, fue algo único. Espero volver a repetir.
Su mundo se limitó a una plataforma circular, cubierta de polvo y cacharros. Sobre ella el centro de la galaxia con bombín, a su alrededor constelaciones y planetas que sonaban "como un fórmula 1", como le gusta decir a él. El hijo de mil madres, mezcla de todo, copia y original. Payaso y enamorado. Ligón y rey del cabaret. Y luego al piano. Cara a cara. No me miró, no abrió los ojos mientras martilleaba las cuerdas del teclado borracho, pero aún así estaba orientado hacia mí. Sí, es idiota, pero la sensación de que estba cantando para mí no me la quita ni Dios. Me cuesta recordar haber tenido alguna experiencia que en dos horas me proporcionara tantas sensaciones diferentes, muchas de ellas opuestas. Quizá esa sea su magia, sus canciones son una bala que atraviesa la conciencia hasta tocar donde muy pocos lo han hecho antes.
Ahora en un ratito a ver a Lula, The Veterans y K’Bandalha. Inevitablemente voy a comparar, apenas he oído dos canciones del primer grupo. Ya veremos.
(en París)
...después del de Tom Waits. Han pasado exactamente once días y creo que ya estoy en disposición de hablar de aquello. Fue extraño, muy extraño. Recuerdo el viaje exprés a Barcelona, en ventanilla al lado de aquel viejo aburrido que iba de un asiento a otro molestando. Cayó a mi lado, me contó su vida y yo pensando en mil y una cosas, y en ninguna aparecía él.
Tom Waits. Las prisas por sentir entre mis dedos la entrada que, en el fondo, no es más que un triste trozo de papel con las últimas letras de mi DNI escritas en él. El fórum: joder, qué grande. Primera fila. Mierda. La cabrona del teléfono me dijo que estaría escorado, pero no tanto. Un enorme altavoz me tapó la visión de la oreja de Casey Waits y el contrabajo. Mis uñas sufren ahora que lo recuerdo. Tenía frente a mí un segurata más grande que un Cayenne y tras él los altavoces. Supongo que debido a ellos acabé tan aturdido. O no.
Me recuerdo diciéndome: "mira tío, estás nervioso, sí. Ahora va a salir. Relájate". No podía. Me ardía el culo en el asiento. Lo único bueno de mi butaca, además de estar en primera fila, era que no tenía a nadie a mi izquierda que me jodiera. Bajaron las luces, entraron los músicos, y él. Empezó el espectáculo.
Él era el espectáculo y lo sabía. Jamás había visto algo así, esa forma de moverse, de cantar. Todos mis conciertos (exceptuando uno de música medieval que, por su temática, ya es algo bastante outside) habían sido de música más o menos ligera, desde Roger Hogdson hasta Segismundo Toxicómano. Más o menos sonidos rápidos, poco profundos, voces comunes. Oírle cantar o, más bien bramar, fue algo único. Espero volver a repetir.
Su mundo se limitó a una plataforma circular, cubierta de polvo y cacharros. Sobre ella el centro de la galaxia con bombín, a su alrededor constelaciones y planetas que sonaban "como un fórmula 1", como le gusta decir a él. El hijo de mil madres, mezcla de todo, copia y original. Payaso y enamorado. Ligón y rey del cabaret. Y luego al piano. Cara a cara. No me miró, no abrió los ojos mientras martilleaba las cuerdas del teclado borracho, pero aún así estaba orientado hacia mí. Sí, es idiota, pero la sensación de que estba cantando para mí no me la quita ni Dios. Me cuesta recordar haber tenido alguna experiencia que en dos horas me proporcionara tantas sensaciones diferentes, muchas de ellas opuestas. Quizá esa sea su magia, sus canciones son una bala que atraviesa la conciencia hasta tocar donde muy pocos lo han hecho antes.
Ahora en un ratito a ver a Lula, The Veterans y K’Bandalha. Inevitablemente voy a comparar, apenas he oído dos canciones del primer grupo. Ya veremos.
lunes, junio 02, 2008
Pa ver a Tom Waits...
...70 minutos comunicando... ¡qué odisea!
...90 minutos comunicando... ¡qué odisea!
Comentario del blog Máquina de huesos
...120 minutos comunicando... ¡qué mierda!
...140 minutos comunicando... ¡ME CAGO EN TODA LA PUTA CAIXA CATALUNYA, SU SERVICIO DE ENTRADAS Y EN TODO CRISTOOOOOOOOOOOOOOOO!
He conseguido que me salte el contestador ese para elegir idioma. Es un paso (he tenido que llamar al número internacional, el 933262946). Aún así me cago en tó. (llevo ya 135 minutos)
Las doce menos diez. Llevo tres horas. ¡Esto está calentito calentito!
¡¡¡¡YO DESDE AQUÍ TE MALDIGO, CAIXA CATALUNYA, Y TE CONDENO A TENER UN FIN TRÁGICO Y TERRIBLE!!!! (3h20min) Que tengo cosas que hacerrrrrrr
...gracias por mantenerse a la espera... (si ellos supieran....)
Ya está. Martes 15 julio en barnaciti. En primera fila (algo escoradico pero bueno) DIOOOOOOOOOOOOS!!! 3h40m no está mal.
...90 minutos comunicando... ¡qué odisea!
Comentario del blog Máquina de huesos
El hecho de que te cojan el teléfono para preguntarte si quieres hablar en catalán, español o ingés y que después te pasen con un operador para en seguida decirte que están todos ocupados, que lo vuelvas a intentar en unos minutos me parece una aberración y un insulto. Que después de hora y media por fin te dé tono genera esperanzas que de pronto se van a la mierda......105 minutos comunicando... ¡qué odisea! Y vaya mierda lo de lo operadores. Humillante, la verdad es que se me están yendo las ganas de seguir llamando... ¡Joder!
Y lo peor es que escribo esto con una sola mano, porque en la otra tengo el teléfono... Y todo para que al final descubramos que se agotaron hace ya mucho, seguro...
...120 minutos comunicando... ¡qué mierda!
...140 minutos comunicando... ¡ME CAGO EN TODA LA PUTA CAIXA CATALUNYA, SU SERVICIO DE ENTRADAS Y EN TODO CRISTOOOOOOOOOOOOOOOO!
He conseguido que me salte el contestador ese para elegir idioma. Es un paso (he tenido que llamar al número internacional, el 933262946). Aún así me cago en tó. (llevo ya 135 minutos)
Las doce menos diez. Llevo tres horas. ¡Esto está calentito calentito!
¡¡¡¡YO DESDE AQUÍ TE MALDIGO, CAIXA CATALUNYA, Y TE CONDENO A TENER UN FIN TRÁGICO Y TERRIBLE!!!! (3h20min) Que tengo cosas que hacerrrrrrr
...gracias por mantenerse a la espera... (si ellos supieran....)
Ya está. Martes 15 julio en barnaciti. En primera fila (algo escoradico pero bueno) DIOOOOOOOOOOOOS!!! 3h40m no está mal.
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