
...entre tus labios y mi pulgar.
...entre tu pelo y mis dedos.
...en tu sonrisa porque lo imaginas:
tu piel desnuda me lo revela,
tan cerca de la criatura polícroma
de tu escote.
Polícroma. Policroma. Croma. Roma.
Diosa romana -> me lees la mente.
Ya no sonríes. Ahora es otra cosa.
Me enseñas los dientes sin querer,
apenas se dejan entrever
tras la entreabertura,
Mark Sandman sigue muerto.
Low-fi y luces tenues
y tu maquillaje echado a perder
tan cerca de la frontera de tu boca
(donde puse mi primera huella).
Y el corazón que no late susurra
movimientos cadenciosos, sin prisa,
jodidamente rítmicos, miméticos, mesiánicos,
a su manera tántricos. Mortalmente críticos,
condenados a un in crescendo nihilístico,
hasta la muerte, petite ou grande mort,
...la mort... et aussi la mort...
i també aquesta nit seremos parte del disco:
morfina, tú, yo.
Prepárate.