Me miró e hizo como que maullaba,
me acarició y se rozó contra mí.
Estaba llena de gusanos:
parasitada.
Y quería darme lástima para que
cuidara de ella,
le diera una buena vida,
de esas fáciles,
de tarjeta de crédito
y chófer en la puerta
pero yo no tenía dinero
ni tampoco ganas
así que la miré y comprendí
que ella había decidido morir
y por eso estaba ante mi puerta
esperando
a que la matara
con una sonrisa.
Lo dejó caer
junto con un bote de barbitúricos.
He vuelto.
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viernes, septiembre 21, 2012
lunes, octubre 04, 2010
esta noche quiero dormir contigo
me desmorono segundo a segundo,
a medida que se desmorona
el suelo que piso
mis pies
mis rodillas
mis piernas
mi estómago
mi corazón
mis pulmones
mi cuello
mi cabeza
me desmorono porque no entiendo nada
cada día me vuelvo más imbécil
más alcohólico
más desesperado
más solo
en medio de esta agobiante soledad
y hasta pierdo mi nombre
mi memoria
mis recuerdos
con los que un día conté
y pude decir que tenía memoria
que tenía recuerdos
pero ahora soy un adicto
a la soledad
que me asfixia
pero la necesito
como el yonqui a su heroína
como el amante a su amada
mientras se destruyen
yo también sucumbo
por el tedio
el aburrimiento
y la necesidad de un cuerpo femenino
de su aroma
de sus lóbulos
y pechos
de sus ojos
y su sexo
y su todo
estoy postrado
aunque vaya de un lado a otro de la ciudad
buscando algo que soy incapaz de encontrar:
un hogar en una sonrisa
y en un desnudo acogedor
sobre el que pueda olvidarme de mi miseria
de mi existencia miserable
de mis huesos miserables
de mis historias miserables
que ya olvidé
pero que quiero olvidar
si al menos supiera que si la llamo
vendrá
en minutos
pero no
para qué voy a engañarme: está muerta
si no puede estar aquí ahora
porque es ahora cuando más la necesito
la única que soy capaz de tolerar
¡que te jodan!
esta noche quiero dormir contigo
a medida que se desmorona
el suelo que piso
mis pies
mis rodillas
mis piernas
mi estómago
mi corazón
mis pulmones
mi cuello
mi cabeza
me desmorono porque no entiendo nada
cada día me vuelvo más imbécil
más alcohólico
más desesperado
más solo
en medio de esta agobiante soledad
y hasta pierdo mi nombre
mi memoria
mis recuerdos
con los que un día conté
y pude decir que tenía memoria
que tenía recuerdos
pero ahora soy un adicto
a la soledad
que me asfixia
pero la necesito
como el yonqui a su heroína
como el amante a su amada
mientras se destruyen
yo también sucumbo
por el tedio
el aburrimiento
y la necesidad de un cuerpo femenino
de su aroma
de sus lóbulos
y pechos
de sus ojos
y su sexo
y su todo
estoy postrado
aunque vaya de un lado a otro de la ciudad
buscando algo que soy incapaz de encontrar:
un hogar en una sonrisa
y en un desnudo acogedor
sobre el que pueda olvidarme de mi miseria
de mi existencia miserable
de mis huesos miserables
de mis historias miserables
que ya olvidé
pero que quiero olvidar
si al menos supiera que si la llamo
vendrá
en minutos
pero no
para qué voy a engañarme: está muerta
si no puede estar aquí ahora
porque es ahora cuando más la necesito
la única que soy capaz de tolerar
¡que te jodan!
esta noche quiero dormir contigo
jueves, agosto 12, 2010
¡vete al infierno!

le saqué los ojos a un conejo,
tuve una erección.
simula el día tener concejo,
¿y si la noche con su acción
destroza el sentido común?
No quiero ir a Cancún,
prefiero pasar mis vacaciones
en el matadero
mirando cómo las nociones
de lo imperecedero
se desangran bajo los anos
de estreñidos canos.
por suerte siempre queda
alguna mujer,
aunque sea por una moneda
de cariño por placer;
pero siempre es lo mismo,
el mismo cataclismo,
la misma cabeza sin ojos
cubierta por lagrimones rojos.
no me lo quiero creer.
¡joder,
que me corro con una mirada
sensual y desgarrada!
azul o dorada,
o un susurro de madrugada
pero eso se ha perdido
antes de que fuera parido
y luego quieren sentido
y sexo consentido:
amor eterno,
¡vete al infierno!
lunes, julio 19, 2010
miércoles, junio 30, 2010
viernes, junio 04, 2010
Colgado en Nueva York
Es mi mundo y en él pongo las reglas
una constitución individual
que se funde en hielo,
un pecado capital
que nunca rompo más que quiero
como la regla de no transgredir la regla
como la regla de la coraza de mierda
como la regla de la voz quieta
como la de que no existes
pero en cambio estuviste
al otro lado de la regla
de la solidez de la piedra
¿y la que habla de no escribir
poemas de amor?
-cursi, vete a dormir-
merezco ser colgado en Nueva York.
al menos espero que hoy los vecinos
estén deshechos y follen bien bajito
una constitución individual
que se funde en hielo,
un pecado capital
que nunca rompo más que quiero
como la regla de no transgredir la regla
como la regla de la coraza de mierda
como la regla de la voz quieta
como la de que no existes
pero en cambio estuviste
al otro lado de la regla
de la solidez de la piedra
¿y la que habla de no escribir
poemas de amor?
-cursi, vete a dormir-
merezco ser colgado en Nueva York.
al menos espero que hoy los vecinos
estén deshechos y follen bien bajito
viernes, marzo 12, 2010
ella pasó por mi barrio
ella pasó por mi barrio
y se acordó de mí
se acercó a la puerta
llamó
esperó
se impacientó
y tan solo
obtuvo silencio
como respuesta
no estaba
esa noche la dormí
en el calabozo
porque también
me acordé de ella
pero
en vez de acercarme
a su puerta
me amorré a una botella
y se acordó de mí
se acercó a la puerta
llamó
esperó
se impacientó
y tan solo
obtuvo silencio
como respuesta
no estaba
esa noche la dormí
en el calabozo
porque también
me acordé de ella
pero
en vez de acercarme
a su puerta
me amorré a una botella
jueves, marzo 04, 2010
zorra
quiero meter mi mano bajo tu falda
empujarte
y llamarte puta
porque lo eres
porque te gusta
quiero meterte los dedos hasta el fondo
y sientas el amor
qué es para mí
qué es para ti
qué es si no
qué es
amarte con dolor
ver mis dedos marcados en
tu culo
zorra
follarte, que es para lo único que vales
no escuchas, no hablas
-no dices nada importante
aunque de tu boca no paran
de escaparse palabras
sin sentido-
no eres nada más
que un coño caliente
que espera su ración de polla
pero que no te mereces
¿qué tienes que ofrecer?
y aun así me miras
con ojos llorosos por el deseo
mis dedos están calados
y tú
¡tú!
tú eres mi perra esta noche
aunque estés vacía
y no me importe
zorra
empujarte
y llamarte puta
porque lo eres
porque te gusta
quiero meterte los dedos hasta el fondo
y sientas el amor
qué es para mí
qué es para ti
qué es si no
qué es
amarte con dolor
ver mis dedos marcados en
tu culo
zorra
follarte, que es para lo único que vales
no escuchas, no hablas
-no dices nada importante
aunque de tu boca no paran
de escaparse palabras
sin sentido-
no eres nada más
que un coño caliente
que espera su ración de polla
pero que no te mereces
¿qué tienes que ofrecer?
y aun así me miras
con ojos llorosos por el deseo
mis dedos están calados
y tú
¡tú!
tú eres mi perra esta noche
aunque estés vacía
y no me importe
zorra
miércoles, febrero 24, 2010
Sin importancia
Hoy perdí la fe en la condición humana.
Hoy perdí la esperanza.
Hoy perdí la pérdida de mí mismo.
Hoy te miré, y te entendí,
y entendí que tras tus ojos azules no había nada.
O todo. O lo de siempre. O lo que yo no soy.
Porque eres incapaz de mirarme cuando follas.
Porque jamás me escribirás una carta de puño y letra.
Porque jamás me llamarás y dirás: me he envilecido.
Y sé lo que soy, qué guardo en mi cerebro,
qué doy, qué tengo, qué quiero, qué espero.
Nada.
Como lo que tú me puedes aportar:
me equivoqué con tantas cosas.
Miento. Quise equivocarme.
Al menos ésto te servirá para conocerme
un poco más.
No me queda nada más que decirte.
PD: Las cosas importan hasta que dejan de importar.
Hoy perdí la esperanza.
Hoy perdí la pérdida de mí mismo.
Hoy te miré, y te entendí,
y entendí que tras tus ojos azules no había nada.
O todo. O lo de siempre. O lo que yo no soy.
Porque eres incapaz de mirarme cuando follas.
Porque jamás me escribirás una carta de puño y letra.
Porque jamás me llamarás y dirás: me he envilecido.
Y sé lo que soy, qué guardo en mi cerebro,
qué doy, qué tengo, qué quiero, qué espero.
Nada.
Como lo que tú me puedes aportar:
me equivoqué con tantas cosas.
Miento. Quise equivocarme.
Al menos ésto te servirá para conocerme
un poco más.
No me queda nada más que decirte.
PD: Las cosas importan hasta que dejan de importar.
viernes, febrero 12, 2010
puzzle
me gusta, me atrae, la deseo
y el puzzle de su cabeza
es demasiado sabroso
para mí
(es perfecta)
estoy perdido
y el puzzle de su cabeza
es demasiado sabroso
para mí
(es perfecta)
estoy perdido
martes, enero 05, 2010
la corona
la miro, vacío, a los ojos,
y veo que está muerta.
y me dice: 'hola'
pero está muerta.
sus gestos son pesados,
su voz cadenciosa
pero rota
rota por los golpes por las palabras
rota por la tumba a la que entró
voluntariamente.
treinta y ocho años
y diez mil de resto humano.
y aún guarda la foto del verdugo
en la pared, tras ella, coronándola,
y la lleva siempre encima
aunque esté desnuda
porque está muerta
y solo recuerda la foto
y veo que está muerta.
y me dice: 'hola'
pero está muerta.
sus gestos son pesados,
su voz cadenciosa
pero rota
rota por los golpes por las palabras
rota por la tumba a la que entró
voluntariamente.
treinta y ocho años
y diez mil de resto humano.
y aún guarda la foto del verdugo
en la pared, tras ella, coronándola,
y la lleva siempre encima
aunque esté desnuda
porque está muerta
y solo recuerda la foto
lunes, noviembre 02, 2009
jueves, abril 16, 2009
Sophie
Sophie... mi Sophie, crupier del palo de corazones, si me vieras aquí sentado acordándome de ti; somos tan diferentes, tú... hermosa como una estatua griega, lástima que de todo lo que te pusieron en el cuerpo no hubieran resevado al menos un poquito para metértelo en la cabeza. Joder, tan solo quería conocerte, hablar contigo y escucharte, no limitarme a follarte como un objeto, como todos esos que te ponen como una perra. Yo quería hacerte el amor lentamente, explorar las intimidades de tu cuerpo y redescubrir la sensualidad de los pequeños gestos, las caricias que, casi sin querer, erizan la finísima piel que recubre tus huesos. Ahora lo único que acaricio es el borde de un vaso vacío con el poso del café resecado por el paso de los días sobre la mesa, acompañando otros con otros contenidos, con otros matices y gustos dejados en el paladar. Del alcohol puedo extraer sensaciones intensas, brutales, eléctricas, que me hacen revivir el olor de tu pelo, la sinuosidad de tus curvas; el sabor del café me recuerda las noches que pasamos en vela, de los claroscuros de tus carnosos labios entreabiertos, labios que invitaban más a una sesión de sexo salvaje antes que a lo que yo quise darte.
La gente no cambia. Tan solo van rotando las máscaras. Y yo te creí, creí tu disfraz y pensé que una diosa del sexo regalaría fuego al hielo de mi paranoica cabeza; las únicas llamas que conoces, para tu desgracia, son las del dinero. A mí se me acabó, y te marchaste. Como todas las diosas del sexo, como todas las estatuas griegas que he conocido: interés. Será que soy idiota y esperé algo más, ahora el silencio se apoderará de tu lado de la cama hasta que encuentre otra, vuelva a creerme sus mentiras y acabe igual, no peor ya que, como comprenderás, estoy acostumbrado. Quizá te escriba una canción, un poema, o un relato de treinta líneas donde acordarme de ti y de cómo clavaste tus avariciosos dientes en unas dentelladas ya marcadas. Esta noche un bourbon a tu salud y a seguir riendo, mañana me acordaré de ti, dentro de veinte años no lo sé, espero que no acabes casada con un rico gilipollas que te tiene de jarrón mientras te acuestas con críos veinte años menores que tú para poder encontrar algo del cariño que desperdiciaste cuando estabas como un tren y sólo querías follar como si fueras un tío.
Cada uno tiene sus prioridades (y ahora, tú no lo eres).
La gente no cambia. Tan solo van rotando las máscaras. Y yo te creí, creí tu disfraz y pensé que una diosa del sexo regalaría fuego al hielo de mi paranoica cabeza; las únicas llamas que conoces, para tu desgracia, son las del dinero. A mí se me acabó, y te marchaste. Como todas las diosas del sexo, como todas las estatuas griegas que he conocido: interés. Será que soy idiota y esperé algo más, ahora el silencio se apoderará de tu lado de la cama hasta que encuentre otra, vuelva a creerme sus mentiras y acabe igual, no peor ya que, como comprenderás, estoy acostumbrado. Quizá te escriba una canción, un poema, o un relato de treinta líneas donde acordarme de ti y de cómo clavaste tus avariciosos dientes en unas dentelladas ya marcadas. Esta noche un bourbon a tu salud y a seguir riendo, mañana me acordaré de ti, dentro de veinte años no lo sé, espero que no acabes casada con un rico gilipollas que te tiene de jarrón mientras te acuestas con críos veinte años menores que tú para poder encontrar algo del cariño que desperdiciaste cuando estabas como un tren y sólo querías follar como si fueras un tío.
Cada uno tiene sus prioridades (y ahora, tú no lo eres).
martes, abril 07, 2009
El banco del cementerio
"¿Qué se debe oír ahí dentro?", murmuro entre dientes. Estoy sentado en uno de los bancos frente a las hileras repletas de cadáveres en descomposición de lo que antes fueron personas como tú, como yo. Aquí fuera, aun en silencio, es fácil escuchar a los pájaros o el ronroneo de alguno de los gatos que vienen atraídos por mi presencia, ¿y ahí?, madera, clavos, gusanos devorando músculos, tendones y arterias hasta dejar los huesos que más pronto que tarde acabarán en un osario perdiendo su identidad. El cementerio es un lugar mágico, por alguna de las calles que hay a mi alrededor están enterrados mis abuelos, mis bisabuelos y sus vidas, y yo no sé si acabaré aquí, quemado u olvidado en alguna cuneta. Olvidado como ellos. ¿Y si resulta que al ser enterrado no estás muerto y abres los ojos y no ves nada? Todo negro, joder, recuerdo las historias que escuché sobre casos como ése y se me pone la piel de gallina al imaginarme con las uñas reventadas de tanto rascar, y la garganta rota de tanto gritar; pero por suerte es virtualmente imposible acabar así (por si acaso me tatuaré en el pecho: "si aparezco muerto pégenme un tiro, no sea que resucite"). Prefiero pensar en el silencio de la muerte, que convierte amores, heridas, odios y vendettas en lo mismo: en nada. Es un lugar tranquilo, y suelo venir cuando el estrés puede conmigo; sé que aquí nadie va a venir a molestarme. De vez en cuando me cruzo con viejas penitentes que arrastran tras de sí kilogramos de recuerdos y pecados, yendo a honrar a sus muertos, viviendo del pasado. Como el escritor que se da cuenta de que siempre escribe sobre lo mismo aunque cambien sus personajes, sus historias y la tinta de sus bolígrafos; hay que regar las flores, limpiar las lápidas y rezar por los que ya no están, al menos no pusieron flores de plástico para aparentar que sienten algún interés por recordar al fallecido, en explotar ese amor caradura que consiste en usar un trozo de mármol como valla publicitaria con un enorme "siempre nos acordaremos de ti" escrito en plata sobre negro. Alguna vez he pensado en cómo sería traerme una prostituta y hacerlo sobre las tumbas. Hay gente a quien eso le pone, yo siento escalofríos; los muertos con los muertos y los vivos con los vivos, soy de la extraña opinión de que mezclar burdeles con cementerios nunca será algo morboso, por muy decadente y grotesco que pudiera suponer ver la vieja puta, que me empeñaría en llamar Iris (métete mi polla en la boca, Iris, métetela hasta que te pongas morada y no puedas respirar), cuanto más toxicómana y más al borde de la muerte mejor, que susurraría "sí papito, hagámoslo" sin que pudiera ocultar una cara de asco por llegar hasta tal punto de perversión moral. Sus muslos estarían temblorosos, demacrados por la mala alimentación y su boca pintarrajeada de mala manera, justo como le pediría que hiciera si... pero no, no lo he hecho y no creo que lo haga. ¿O sí? Joder, que soy de los que respetan a los muertos y les pido consejo, que hoy todavía no he empezado a beber.
Sigo sobrio, en silencio, no hay ni siquiera un gato cerca, pero algunas bandadas de pájaros vuelan a lo alto y otros cantan. Creo que están ligando, intentando echar algún polvo para desahogar sus deseos más animales. Polvos reales, no como los polvos muertos que llevo encima y que yo mismo maté estrangulándolos con los cordones de mis zapatos. Por eso vine aquí, para velar por los polvos que no eché y que todavía no han enterrado (son míos, son yo, y conmigo acabarán) junto con las bocas que no mordí, los coños que no comí ni penetré y con los "buenos días" que no escuché. Como el que supongo acompañaría a la chica que tenía una sonrisa que era capaz de hacerme olvidar madrugones, enfados, discusiones... incluso mis propias depravaciones y mi nombre. Si supiera lo que pienso que haría si trajera a una ramera a este lugar, por suerte no me puede leer los pensamientos. Su número de teléfono se refleja en mis pupilas desde la pantalla del cacharro que sostengo en mi mano, hace tanto tiempo que no la veo que ella es el motivo por el que he venido hasta aquí para poder reflexionar. Tengo su número de teléfono y su nombre en la pantalla del móvil, y en mi cabeza la misma puta sonrisa que me ha hecho fracasar en tantas ocasiones y que es lo primero que me viene a la cabeza cuando, por lo que sea, algo me la recuerda: es difícil encontrar una repetición de lo irrepetible. Aprieto el botón de llamada y espero...
"¿Hola?, sí, soy yo..."
...un rato después cuelgo, busco a tientas el cuaderno y el bolígrafo mientras miro la hilera de lápidas y pienso en qué frase escribir: si "¿qué se debe oír ahí dentro?" o "tiene razón el que dijo que las cosas ocurren dos veces, una como tragedia y otra como farsa".
Sigo sobrio, en silencio, no hay ni siquiera un gato cerca, pero algunas bandadas de pájaros vuelan a lo alto y otros cantan. Creo que están ligando, intentando echar algún polvo para desahogar sus deseos más animales. Polvos reales, no como los polvos muertos que llevo encima y que yo mismo maté estrangulándolos con los cordones de mis zapatos. Por eso vine aquí, para velar por los polvos que no eché y que todavía no han enterrado (son míos, son yo, y conmigo acabarán) junto con las bocas que no mordí, los coños que no comí ni penetré y con los "buenos días" que no escuché. Como el que supongo acompañaría a la chica que tenía una sonrisa que era capaz de hacerme olvidar madrugones, enfados, discusiones... incluso mis propias depravaciones y mi nombre. Si supiera lo que pienso que haría si trajera a una ramera a este lugar, por suerte no me puede leer los pensamientos. Su número de teléfono se refleja en mis pupilas desde la pantalla del cacharro que sostengo en mi mano, hace tanto tiempo que no la veo que ella es el motivo por el que he venido hasta aquí para poder reflexionar. Tengo su número de teléfono y su nombre en la pantalla del móvil, y en mi cabeza la misma puta sonrisa que me ha hecho fracasar en tantas ocasiones y que es lo primero que me viene a la cabeza cuando, por lo que sea, algo me la recuerda: es difícil encontrar una repetición de lo irrepetible. Aprieto el botón de llamada y espero...
"¿Hola?, sí, soy yo..."
...un rato después cuelgo, busco a tientas el cuaderno y el bolígrafo mientras miro la hilera de lápidas y pienso en qué frase escribir: si "¿qué se debe oír ahí dentro?" o "tiene razón el que dijo que las cosas ocurren dos veces, una como tragedia y otra como farsa".
viernes, diciembre 19, 2008
Talk Show
Cada día me gusta más la televisión. Hoy, cuando he llegado a casa después de un largo día de trabajos forzosos la he encendido e invitado a entrar en un programa llamado... a ver, espera... no recuerdo el nombre, es uno de esos conocidos como "talk show"; a un lado del plató la presentadora, una mujer menor de treinta años, guapa y desenvuelta que ofrecía una expresión amable sobre sus facciones, escuchaba de pie a la invitada, otra fémina post-adolescente vestida con ropas ajustadas, pelo lacio y enormes aros como pendientes.
Por suerte llegué poco después de la presentación de la chica, y aunque no recuerdo su nombre sí me escuché atentamente su historia, sorprendente y emotiva a partes iguales. Eso sí, tuve que hacer de tripas corazón y perdonar la extraña costumbre de la invitada de remarcar más de la cuenta la letra s.
-...es que, o sea, cuando le he preguntado eso nunca me ha contestado, se queda callado. Me cuesta saber lo que piensa, ¿sabes?
-Imagino. ¿Y de todo lo que has contado qué es lo que más te molesta?
-Que siempre esta rodeado de perras.
-¿Perras? -preguntó la presentadora, sobreactuando a través de una mueca de sorpresa digna de Oscar al mejor guión adaptado.
-Sí, o sea, ya sabes, de esas callejeras, que van metiendo sus hocicos en cualquier parte.
-Parece que no te gustan nada sus compañías.
-Nada, y encima tiene el morro de decir que son sus amigas, ¿sabes?
-Si son sus amigas no entiendo cómo puedes mosquearte, ¿te consideras celosa?
-Es que no me gustan nada, ¿sabes?, creo que son una mala influencia. Yo he puesto mucho por mi parte en esta relación, a mis padres nunca les gustó que saliera con un chino, y él sigue haciéndolo todo igual. Es incapaz de cambiar, ¿sabes?
-Bueno, ¿qué te parece que le preguntemos a él? Por favor, ¡que entre nuestro próximo invitado!
Aproveché el momento en el que la chica abandonaba temporalmente el plató y entraba su chino para ir a la cocina a por una cerveza, que la discusión prometía. Al volver me encontré con un plano americano de la presentadora, esta vez exagerando la dureza de su expresión.
-¿Ves? Cuando le preguntas sobre esto no contesta nada -la voz de la invitada subió de tono hasta poder ser considerado sin problemas como un molesto pitido. El plano cambió a ella-, ¡siempre hace lo mismo!
-Por favor, Chow, tu novia acaba de decir que le molesta que te muevas en compañía de... perras. ¿Nos quieres contestar y decirnos qué piensas de todo esto?
La cámara se centró en su novio: un saco de unos 20kg de comida para perros marca Dog Chow que, a la defensiva, se negaba a mostrar que podría ser considerado como algo más que un objeto inanimado.
No pude evitar emocionarme con la historia. Una lagrimilla se escapó de una de mis glándulas lacrimales mientras era incapaz de contener una risa estúpida.
Por suerte llegué poco después de la presentación de la chica, y aunque no recuerdo su nombre sí me escuché atentamente su historia, sorprendente y emotiva a partes iguales. Eso sí, tuve que hacer de tripas corazón y perdonar la extraña costumbre de la invitada de remarcar más de la cuenta la letra s.
-...es que, o sea, cuando le he preguntado eso nunca me ha contestado, se queda callado. Me cuesta saber lo que piensa, ¿sabes?
-Imagino. ¿Y de todo lo que has contado qué es lo que más te molesta?
-Que siempre esta rodeado de perras.
-¿Perras? -preguntó la presentadora, sobreactuando a través de una mueca de sorpresa digna de Oscar al mejor guión adaptado.
-Sí, o sea, ya sabes, de esas callejeras, que van metiendo sus hocicos en cualquier parte.
-Parece que no te gustan nada sus compañías.
-Nada, y encima tiene el morro de decir que son sus amigas, ¿sabes?
-Si son sus amigas no entiendo cómo puedes mosquearte, ¿te consideras celosa?
-Es que no me gustan nada, ¿sabes?, creo que son una mala influencia. Yo he puesto mucho por mi parte en esta relación, a mis padres nunca les gustó que saliera con un chino, y él sigue haciéndolo todo igual. Es incapaz de cambiar, ¿sabes?
-Bueno, ¿qué te parece que le preguntemos a él? Por favor, ¡que entre nuestro próximo invitado!
Aproveché el momento en el que la chica abandonaba temporalmente el plató y entraba su chino para ir a la cocina a por una cerveza, que la discusión prometía. Al volver me encontré con un plano americano de la presentadora, esta vez exagerando la dureza de su expresión.
-¿Ves? Cuando le preguntas sobre esto no contesta nada -la voz de la invitada subió de tono hasta poder ser considerado sin problemas como un molesto pitido. El plano cambió a ella-, ¡siempre hace lo mismo!
-Por favor, Chow, tu novia acaba de decir que le molesta que te muevas en compañía de... perras. ¿Nos quieres contestar y decirnos qué piensas de todo esto?
La cámara se centró en su novio: un saco de unos 20kg de comida para perros marca Dog Chow que, a la defensiva, se negaba a mostrar que podría ser considerado como algo más que un objeto inanimado.
No pude evitar emocionarme con la historia. Una lagrimilla se escapó de una de mis glándulas lacrimales mientras era incapaz de contener una risa estúpida.
jueves, diciembre 11, 2008
...es que tengo novio
-...es que tengo novio.
La hija de puta se lo podría haber callado. No era necesario entrar en detalles escabrosos para quitarme de en medio. Le bastaba con haberme dicho: no me interesas, lárgate. Sus sucias palabras me envolvieron como el olor a muerte de una celda de castigo de cualquier prisión marroquí. Me sentí herido, aturdido, nunca he sabido reaccionar bien a una frase que suena más a excusa barata que a realidad.
Mi única intención era, y sigue siendo, follármela. No era necesario llegar a mayores, que me quería acostar con ella, no con su novio. La miré a los ojos, después al pecho con intención de despedirme de él, volví a los ojos y comprendí, por fin (a veces soy algo duro de entendederas, sobre todo cuando me cuesta mirar durante mucho rato a la cara de una chica) que estaba perdiendo el tiempo con ella. Ya me avisó mi sentido común: "vico, no vale la pena, por muy grandes que tenga las tetas esta chavala solo te va a traer dolores de cabeza". No le hice caso, y por eso tuve que tragarme mi orgullo con ella. Y no hay trago más amargo que el del orgullo mal fermentado.
Le contesté único que podía contestar en una situación así: "vete a cagar". Se lo merecía. No entiendo por qué se enfadó tanto.
La hija de puta se lo podría haber callado. No era necesario entrar en detalles escabrosos para quitarme de en medio. Le bastaba con haberme dicho: no me interesas, lárgate. Sus sucias palabras me envolvieron como el olor a muerte de una celda de castigo de cualquier prisión marroquí. Me sentí herido, aturdido, nunca he sabido reaccionar bien a una frase que suena más a excusa barata que a realidad.
Mi única intención era, y sigue siendo, follármela. No era necesario llegar a mayores, que me quería acostar con ella, no con su novio. La miré a los ojos, después al pecho con intención de despedirme de él, volví a los ojos y comprendí, por fin (a veces soy algo duro de entendederas, sobre todo cuando me cuesta mirar durante mucho rato a la cara de una chica) que estaba perdiendo el tiempo con ella. Ya me avisó mi sentido común: "vico, no vale la pena, por muy grandes que tenga las tetas esta chavala solo te va a traer dolores de cabeza". No le hice caso, y por eso tuve que tragarme mi orgullo con ella. Y no hay trago más amargo que el del orgullo mal fermentado.
Le contesté único que podía contestar en una situación así: "vete a cagar". Se lo merecía. No entiendo por qué se enfadó tanto.
domingo, noviembre 23, 2008
Utopía

-Espera que piense -hice una pausa, reflexionando entre una multitud de datos, de recuerdos y fantasías-, ha de estar bien buena, que me quiera y no llegue a aburrirse de mis ocurrencias.
-Sí, claro, eso queremos todos.
-¡Ah -exclamé-, y que no me cueste dinero!
Estallamos en mil carcajadas incontroladas, séquito burlón de aquella pequeña verdad madre de tantas frustraciones.
_________________________________
Imagen extraída de la película "Coffee and cigarettes" de Jim Jarmusch. El texto no tiene nada que ver.
lunes, noviembre 17, 2008
Hiperconsciencia

La sensación de superioridad,
de seguridad,
el saberse inmortal, inalcanzable
por el caprichoso dedo del destino,
hace que mi corazón aúlle.
La inconsciencia.
La hiperconsciencia.
Los deseos esparcidos queman sobre las
sonrisas
de todas las complacientes señoritas
de compañía,
interesadas por algo que creen,
una ilusión tan fácil de construir.
Seducción.
La velocidad en la cara,
las luces huyendo, la luna tras la
lluvia más allá de la luna.
La música late a todo volumen.
La química corre desbocada en la cabeza.
Todo soy yo. Yo soy todo.
Una rubia de mil nombres
busca algo en mi piel. Sé qué es.
Tengo cocaína en la clavícula.
Su nariz... la desea.
Yo la deseo.
Acelero.
Esta noche me la follaré
con el corazón en la garganta.
-Te quiero -miente.
Su mano desciende por mi pecho...
...me busca.
Dos cadáveres, dos muertos.
Dos animales llevados por la pasión.
Acelero.
Espero que Mefistófeles
no se acuerde de mí esta noche.
jueves, noviembre 06, 2008
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