La estepa, fría, espera, junto los clavos que aprendieron a esconderse tras las sonrisas. Como los clavos que atravesaron las muñecas de Jesucristo a cambio de la redención, sin embargo la redención es papel mojado del contrato de vida que firmé el día en el que me di cuenta de que el as de corazones pesa más que la pluma de la balanza de Anubis.
¿Y si? Se tatúan las alas de las mariposas en el mar.
¿Y si? Ladra el Can Cerbero cuando huele su cena.
¿Y si? Conminan las prostitutas de Babilonia, la misma Babilonia que construyó una torre para mirar a los ojos a Dios.
Los jinetes del Apocalipsis caben en una uña, en un monosílabo, en una palabra aguda.
Me derribé a mí mismo montado en mi chucho, no puedo seguirlos. La estepa me abraza. De nuevo. Soledad y tundra, hierba alta al suspiro de la llama, hienas y larvas.
¿Y si? Suspiro yo también, bajo estrellas veladas, bajo lluvia y bajo nieve.
¿Y si se me hubiera ocurrido llevar una manta?
He vuelto.
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miércoles, noviembre 16, 2011
lunes, octubre 04, 2010
esta noche quiero dormir contigo
me desmorono segundo a segundo,
a medida que se desmorona
el suelo que piso
mis pies
mis rodillas
mis piernas
mi estómago
mi corazón
mis pulmones
mi cuello
mi cabeza
me desmorono porque no entiendo nada
cada día me vuelvo más imbécil
más alcohólico
más desesperado
más solo
en medio de esta agobiante soledad
y hasta pierdo mi nombre
mi memoria
mis recuerdos
con los que un día conté
y pude decir que tenía memoria
que tenía recuerdos
pero ahora soy un adicto
a la soledad
que me asfixia
pero la necesito
como el yonqui a su heroína
como el amante a su amada
mientras se destruyen
yo también sucumbo
por el tedio
el aburrimiento
y la necesidad de un cuerpo femenino
de su aroma
de sus lóbulos
y pechos
de sus ojos
y su sexo
y su todo
estoy postrado
aunque vaya de un lado a otro de la ciudad
buscando algo que soy incapaz de encontrar:
un hogar en una sonrisa
y en un desnudo acogedor
sobre el que pueda olvidarme de mi miseria
de mi existencia miserable
de mis huesos miserables
de mis historias miserables
que ya olvidé
pero que quiero olvidar
si al menos supiera que si la llamo
vendrá
en minutos
pero no
para qué voy a engañarme: está muerta
si no puede estar aquí ahora
porque es ahora cuando más la necesito
la única que soy capaz de tolerar
¡que te jodan!
esta noche quiero dormir contigo
a medida que se desmorona
el suelo que piso
mis pies
mis rodillas
mis piernas
mi estómago
mi corazón
mis pulmones
mi cuello
mi cabeza
me desmorono porque no entiendo nada
cada día me vuelvo más imbécil
más alcohólico
más desesperado
más solo
en medio de esta agobiante soledad
y hasta pierdo mi nombre
mi memoria
mis recuerdos
con los que un día conté
y pude decir que tenía memoria
que tenía recuerdos
pero ahora soy un adicto
a la soledad
que me asfixia
pero la necesito
como el yonqui a su heroína
como el amante a su amada
mientras se destruyen
yo también sucumbo
por el tedio
el aburrimiento
y la necesidad de un cuerpo femenino
de su aroma
de sus lóbulos
y pechos
de sus ojos
y su sexo
y su todo
estoy postrado
aunque vaya de un lado a otro de la ciudad
buscando algo que soy incapaz de encontrar:
un hogar en una sonrisa
y en un desnudo acogedor
sobre el que pueda olvidarme de mi miseria
de mi existencia miserable
de mis huesos miserables
de mis historias miserables
que ya olvidé
pero que quiero olvidar
si al menos supiera que si la llamo
vendrá
en minutos
pero no
para qué voy a engañarme: está muerta
si no puede estar aquí ahora
porque es ahora cuando más la necesito
la única que soy capaz de tolerar
¡que te jodan!
esta noche quiero dormir contigo
lunes, diciembre 29, 2008
Gris

Café, tostadas
con un chorrito de aceite
y sal, sobras de anoche
aderezadas con 600 mg
de ibuprofeno para
las agujas del lóbulo frontal.
Hace frío, llueve afuera,
hoy va a ser un día gris;
gris como el silencio que
sólo se rompe con el tintineo
de la cuchara en la tacita blanca.
Es afilado, y atraviesa el córtex
como si fuera mantequilla:
otra herida que tardará en cerrar.
Saca el badajo de la campana con cuidado
y lo deja sobre el plato,
donde corresponde,
donde no rompe el orden;
no sea que el caos le recuerde
que una de las dos sillas
sigue vacía, como ayer,
como antesdeayer,
como desde cuando dijo:
"¡eres tan gris como un día de lluvia,
no lo soporto más, necesito sol!"
______________________________
Foto robada de aquí
viernes, octubre 03, 2008
Tinta seca

"Hay días en el que el papel
aparece mejor blanco,
la tinta no quiere
esparcirse en él.
Hoy no escribo." *
Veo tus ojos cansados de mirar.
Oigo tu voz cansada de gritar.
Noto tu corazón cansado de esperar
respuestas a preguntas sin sentido.
Alarmas que olvidaron cantar,
dudas similares a "¿me ha mentido?"
Estás triste, confiesas soledad, malestar,
mientras yo, egoístamente,
apuro una cerveza caliente.
No creas que no me importas,
no es eso, más bien al revés;
dices que las tías sois tontas,
"vamos de traspiés en traspiés".
Que te jodan, te dejas follar
y luego vienes aquí a llorar,
¿Qué esperas? ¿Es que esperas?
¿Has dicho amor? ¿He oído bien?
Pensaba, sinceramente, que eras
más sabia, con algo entre tras la sien.
Ven aquí, no te vistas todavía,
aún falta mucho para que sea de día.
____________________________
* Al final, N, me llegó la inspiración, te dije que te plagiaría y bueno, ahí está. Un saludo.
martes, agosto 19, 2008
La estupidez de una garganta sin voz

Maldita seas,
cómo sacarte de mi cabeza
si tengo esos ojos grabados
a fuego
en mi retina.
Cómo decirte aquello
que ya no recuerdo, porque es eso,
¿verdad?
¿O no?
Sabes que es verdad,
ahora y siempre,
nada ni nadie, tras sus lentes tintadas,
da lo que aparenta querer dar.
Raquíticas palabras que no saben expresar
antiguos latidos por tantos (¿te incluyo?) olvidados.
Aunque sé que jamás me leerás, no me importa,
rajo el papel con mis entrañas.
Da igual.
Ignoro si sirve para algo.
Luz exhuberante, ¿quieres iluminar mi voz? ¿O insisto?
sábado, agosto 16, 2008
Dos días sin dormir

Horas de sueño reducidas
a café y dolor de ojos rojos.
Horas que no son de sueño
vestidas de hojas amarillentas
que flotan y arrasan con todo.
Políticas de besos consumados
a las seis de la mañana
que no pasan del papel.
Cuando me di cuenta ya
no estabas.
(yo tampoco estuve nunca ahí.
Si no habría sido diferente)
No recuerdo tu cara,
solo tus tetas y tu muñeca.
Dijiste: -¿Me atas la pulsera?
Y yo, idiota de mí, lo hice.
Vaya vistas tienes, cariño.
Ahora si te veo no te reconozco,
necesito el encaje de tu sostén como
punto de referencia.
Espero volverte a ver esta noche. Quizá
pueda atarte la pulsera
una vez más,
y
de paso
decirte que eres de lo más bonito
que he visto por aquí.
martes, julio 22, 2008
Sinónimo de silencio

El asfalto se exiende,
lava hambrienta,
devorándolo todo.
Sobre él, casas y farolas.
Tumbas, féretros,
fuegos fatuos.
Televisores mintiendo,
muertos vivos oyendo
necesitas, compra, oferta, ¡llama ahora!.
Y yo en medio
de la ciudad
sin tener a donde ir.
Sin carencia,
sin dinero,
sin demanda,
sin teléfono.
¿Dónde hay oídos abiertos?
_____________________________
¡Qué cómodo es esto! Suelto 3 frases y hago una entrada. Parece que seguiré así hasta que avance bastante algunas obligaciones de mal estudiante que tengo. Paciencia, paciencia.
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