He vuelto.

domingo, febrero 28, 2010

yo soy

yo soy la voz
yo soy la palabra
yo soy el bien
yo soy el mal
yo soy el verbo
y soy el adjetivo
yo soy la salvación
y la condenación
yo soy todo
lo que nunca podrás ser
yo soy el silencio
yo soy el ruido
yo soy el círculo
que envuelve la verdad

yo soy el bautizo
y soy la extremaunción
yo soy el juez
yo soy el verdugo
yo soy el exculpador

y yo soy el diablo
cuando va vestido de dios
y yo soy dios
cuando va desnudo

yo soy la cicatriz
yo soy la herida mal curada
y el muñón
y la reconstrucción perfecta
y el libro de filosofía
y el necronomicón

yo soy el águila
yo soy el escorpión
yo soy quien te dice
lo que no quieres oír
yo soy quintacolumna
yo soy héroe libertador
yo soy un tío bueno
y un estafador

soy tantas cosas que
a veces olvido quién soy

6 comentarios:

Andrea dijo...

Se te olvidó decir genial =)

Y oye, por muy divino que te puedas ver desnudo... decir que eres dios.. ¿no te da un poco de grima?

¡Qué gran!

Yhadax dijo...

jajaja Supongo que la divinidad la llevamos todos puesta en nuestra peineta! :p

Me ha molau, ya sas

María dijo...

Jaja, así que comprometidas (esto viene de la otra entrada). Me gusta, pues. Comprometidas, que no indiscretas, lo que no me gusta es pasar ese límite. Párame si alguna vez se me escapa. Aunque dejas tantas cosas entre líneas que es medio imposible (al menos, para mí), encontrar el justo significado... El justo para ti, para los demás puede tener mil.

La entrada me ha recordado a lo que una vez le dije a cierta persona: todos somos todo, de todo un poco. Unos somos más esto y menos lo otro, pero ser... Somos hasta lo que no somos.

(Hay cierto matiz del amor platónico que me has hecho dudar... jaja)

Un saludo, Vico

Vico dijo...

@Andrea: gracias por lo de genial, pero aún no he hecho nada para merecer ese adjetivo. ¡Ojalá!

Dios desnudo... diablo... ya te lo he explicado, jejeje. ¡Tómate la medicación!

@Yhadax: Sí, ese es buen sitio, mejor ahí que en el calcetín. Cuanto más alto mejor, no sea que acabes teniendo la divinidad en los pies o en cualquier otro sitio...

@María: Dialoguemos, conversemos, construyamos la realidad. Me alegro de haberte hecho pensar con mi mala costumbre de dejar las cosas a medias y hablar entre líneas, es lo que pretendía: ¡cualquier significado es válido!

Uf, si pudiésemos serlo todo dejaríamos de existir, necesitamos puntos de referencia objetivos; por suerte los hay que sabemos que somos insignificantes y que nada de lo que hagamos va a importar, como mucho le va a importar a nuestra referencia y eso no es más que una convención matemática.

Ah, y el amor platónico... ¿otra referencia? no lo sé, nunca he ido al espacio, aunque las estrellas se pueden ver bastante bien desde aquí si sabes dónde ponerte.

María dijo...

Muy buenas, Vico. Es cierto que no podemos serlo todo, desde el punto de vista que tú lo has visto. Yo me refería al hecho de que, alguna vez, somos buenos, y otra, malos. Alguna, justos, y a veces, injustos. Vanidosos, envidiosos, celosos, altruístas, honestos, mentirosos, maduros, inmaduros, estúpidos o inteligentes. No podemos ser sólo buenos, o sólo malos. Somos... un poquito de todo. Ahora bien... Algunos tienen partes más desarrolladas y otras menos.

Vico dijo...

Ah, ya entiendo. Te refieres al disfraz de dios o al disfraz de diablo. Nos lo ponemos, quitamos, y olvidamos lo que éramos al nacer.

Somos... perfectamente imperfectos, imperfectamente perfectos. Una distribución matemática. Y mucha confusión mental, algo normal cuando somos esclavos de los estímulos y agresiones ajenas.

Un placer conversar contigo, María.